
¿Qué clase de libro es un libro de auto ayuda? Parece que se trata de una especie de manual para que enfrentemos las difíciles situaciones de la vida, a veces incluso llegan a ser tan pretenciosos como para enseñarnos en unos capítulos no demasiado extensos a alcanzar nada más y nada menos que la felicidad. La idea es que sigamos las lecciones paso a paso de unos tipos que se supone son algo así como expertos maestros en el arte de vivir, eminencias que nos ilustrarán con un torrente de frases obvias, nos contarán experiencias disfrazadas de fábulas estos indignos émulos de Esopo, con la simple conclusión que si a ellos les sirvió también debería a nosotros. Eliminando todo rasgo de individualidad para llegar a una universalidad convenientemente práctica, globalizar el espíritu, es decir que si a ellos su madre les ha hecho la vida imposible y a nosotros también, la solución entonces es una sola, la que ellos encontraron, sin importar otras características de esa relación, o que cada caso es único en si mismo. Hay otros de estos docentes que son más realistas, se ahorran el plasmar sus detalles personales, y directamente se inventan el cuento de acuerdo a lo que el departamento de comercialización fije como necesario en la mesa de luz de los consumidores con el alma herida, presas de las más sencillas para el embaucador de turno, no nos olvidemos tampoco de los pastores o curanderos, depredadores de la misma calaña. Dependiendo del título del libro, entonces sabremos si lo que necesitamos es aumentar nuestra autoestima, o relacionarnos de manera efectiva con el sexo opuesto (o dado el caso con cualquier sexo), o afrontar una pérdida significativa, o cualquier espanto por el estilo. Nadie nos garantiza el éxito, ni el autor ni la editorial, pero claro que podemos leer en la contratapa los entusiastas comentarios de pusilánimes iluminados que llevaron a ese manojo de papel a convertirse en best-seller, sus lectores, los mismos que suelen confundirlos de manera burda con literatura, o que cuando se dan cuenta que tienen problemas a los que no saben cómo enfrentar los ocultan con vergüenza para proteger su vulnerabilidad evidente debajo de libros más prestigiosos, en todo caso son los que convierten a la llamada auto ayuda en un categórico auto engaño. Podemos decir que en tiempos de crisis económica, en una época que nadie dispone de tiempo libre para sí mismo, es por donde se lo mire un tratamiento mucho mas barato que soportar las interminables sesiones de un licenciado en sicología, ese pobre tipo cuyo defecto es el de haber invertido su tiempo en una universidad y no en promoverse como un producto a consumir (aunque también se pueden conseguir especimenes que reúnen ambas condiciones, sin duda tipos peligrosísimos), algo así como un libro de “hágalo usted mismo” con la diferencia que es arriesgado, cuando no estúpido, comparar un televisor, o un ropero, con una persona. La figura del gurú mediático se ha tornado cada vez mas importante, poderosa, con el correr del tiempo, ya no podemos verle la cara personalmente, no sentiremos su presencia mística o su mirada comprensiva, ni su aliento, ni perfume particular, ni su contacto físico, la ecuación espiritual ha variado sustancialmente, ahora no nos oye pero podemos contentarnos con contemplar su amplia sonrisa de aquel que está un paso mas allá en la solapa de un libro o en una pantalla de televisión donde además le agrega su calma al hablar en un tono pedagógico y de pedantería camuflada, paradójicamente todo lo contrario de una religión convencional con un dios del que ignoramos su aspecto y su voz, pero del que creemos con suma fidelidad que nos escucha cada plegaria.

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