martes, febrero 20, 2007

PLANETA DOS MACACOS



En ese sorpresivo giro de guión que hizo historia al final de El Planeta de los Simios (Planet of the Apes - 1968), nos asombramos junto a Charlton Heston, como el astronauta gay? George Taylor, al descubrir que su nave no había aterrizado por error en un misterioso y lejano mundo habitado por monos inteligentes que enjaulaban humanos sino que en realidad se trataba de nuestra propia Tierra, en un incierto futuro, la imagen de la tan neoyorquina Estatua de la Libertad semi-enterrada nos decía todo, mucho mejor que mil palabras. ¿Cómo llegamos hasta ahí? ¿Qué hicimos para que los simios nos dominaran? Uno se iba del cine con esas preguntas dándole vueltas en la cabeza, aunque no es mi caso porque la película la vi en alguna tarde de sábado de súper acción setentosa, pero al caso lo mismo da. Si, una de ciencia ficción con monos te dejaba pensando. Obviemos caprichosamente las cuatro pelis posteriores que intentaron sacar provecho del éxito de una idea, también la serie de TV y una remake de Tim Burton, dejemos pendiente el status quo de aquel glorioso final e intentemos contestar, como se pueda… y, para anticiparles les digo que todo comienza y termina con Bush. Lo que hizo hasta ahora no hace falta detallarlo, lo sabemos todos, él y sus secuaces monos en todo el mundo. Antes que termine su mandato, de puro simio que es, va a apretar los famosos botoncitos de colores creyendo, algo equivocado, que son los que le proporcionan su ración diaria de bananas de Ecuador y, ahí si, ahí vamos a presenciar los fuegos artificiales más reales de la historia de la pirotecnia desde el primer chino que jugó con pólvora cayendo de punta en nuestros balcones con macetas sin regar. Etoetó-etoetó-esto es todo amigos, oímos a Porky tartamudear antes que un hongo tamaño Trump Tower lo disperse por el espacio convirtiéndolo en el primer cerdito en el espacio. Claro, los capos actuales, los eslabones perdidos que nos gobiernan en la actualidad, bueno, no todos, los más modernos, ellos tienen protección y las explosiones no los matan, sobreviven, también varios de sus súbditos cercanos, conformando lo que va a ser llamado la población mundial, diezmada, claro, pero es lo que hay. La radiación es imbancable, alcanza picos de arco iris, y el bueno de George W. se siente un Dios vengativo, destructivo, y ya que está al pedo porque no puede ver la tele, no hay programas que no haya visto y odia las repeticiones, se dedica a soltar unos virus que tenía guardados por las dudas y se destapa su flamante plan macabro, Operación Imagen y Semejanza. Los que quedaron en lo que quedó de Francia dicen por lo bajo comiendo un queso podrido: olalá, qué será. Los humanos lentamente van pareciéndose en apariencia física al actual rey supremo emperador ahora auto-bautizado Cornelius Bush, y digo lentamente para hacer parecer que pasa bastante tiempo cuando en verdad es mucho más rápido ya que en cuestión de unos quince días son todos medio monos, o monos parlanchines, y los monos que zafaron monos quedaron. Tremendo, suena tremendo, a lo que hay que agregar que algunos resultaron inmunes a la arremetida virósica y no se transformaron en nada, puro humano nomás, y a perseguirlos, por qué, porque siempre hay que hacer cagar a la minoría diferente, por eso, ¿está claro? Hasta que estos neo simios un buen día se dieron cuenta que más divertido que cazar humanos con boleadoras era ponerlos en un humanológico y que los pibes changuitos, bien peluditos ellos y ni te cuento en verano el olor, les tiren galletitas. Pasaron los años, Bush emperador de los monos muere con algunas pulgas encima, sus gemelas heredan y así sigue la dinastía por más años de procreación hasta que una tarde soleada un extraño objeto volador no identificado colisiona. Del resto de chatarra metálica emerge golpeado y herido Charlton Heston, con un rifle en la mano y el culo lleno de preguntas.

viernes, febrero 02, 2007

MISS YOU


Una dosis de verdad y otra de invento. Noche de verano, tormenta, y te encuentra con tu mujer encerrados en un hotel miserable perdido en un pueblo perdido. ¿Qué hacés? Si bien está oscuro y llueve todavía es temprano, hay que comer, y la habitación o simple pieza no es el lugar que tenemos en mente como para pasar mucho tiempo más que el necesario durmiendo, si, nada más. Decidimos ponernos unas camperas y enfrentar el exterior, aunque nos mojemos va a ser mejor que el encierro. En el camino por la calle principal, si bien puedo admirar los rayos más impresionantes que haya visto jamás en 36 años partir el cielo e iluminarnos con esa perversidad de energía eléctrica desenfrenada, apenas caen unas gotas que no molestan. Avanzamos buscando un lugar donde comer, los únicos intrépidos que se le animan a una mala noche de domingo, además de nosotros dos por las causas ya expuestas, son adolescentes a los que no les importa salpicar sus remeras y musculosas, lo único que quieren es dar una vuelta entre ellos, escapar, ver y ser vistos, correr a refugiarse debajo de un cartel mientras saltan charcos a lo que todo se convierte en una pequeña aventura compartida, colectiva. Unas cinco o seis cuadras después, mirando vidrieras de negocios iluminados y sin marcas globales que los amparen, sólo el nombre del dueño o un nombre de fantasía muy poco original, como Gonzalo Sports, observamos un denominador común en todos ellos, algo que al principio pareció extraño pero debía tratarse de una casualidad y que luego se transformó en una norma. En cada uno de ellos, en todos los negocios, en sus vidrieras y mezclándose con distintos objetos de consumo como una linterna, una pelota o un camisón de enferma, nos encontramos que había fotos grandes de chicas de menos de 20, con nombre y localidad, que se iban repitiendo hasta que al rato ya las conocíamos a todas. Eran las candidatas de un concurso de belleza local, el cuál se organizaba con las representantes de distintas zonas del pueblo y de pueblos cercanos. Todos los negocios colaboraban y prestaban gratuita y democráticamente su espacio para la difusión y conocimiento general de las beldades locales. El tamaño de las fotos variaba según el presupuesto de la señorita, también la presentación, así como veíamos una cartulina muy Utilísima o manualidades escolares con el retrato pegado en contraste había una que en perfecto photoshop resaltaba la belleza natural con condimentos cibernéticos, billetera mata galán dirían las más humildes. En unos días estas famositas irían a competir por el cetro anual de Miss algo, máximo título que ofrece la zona además de un discreto bachillerato. En realidad es la reina de la vendimia o del flan casero con dulce, realeza de pueblo chico, infierno grande, todos sabemos lo competitivo y chusma que puede llegar a ser, por eso nada mejor que ser la más linda, y con reconocimiento oficial, coronita. ¿Cómo terminó el concurso? Poco sabemos, ya que nosotros nos tomamos unas cervezas Andes en lo que sería el bar con onda en muchas leguas a la redonda, comimos una pizza fresca, nos reímos un poco, analizamos a todos los que iban llegando con mucha subjetividad, y ante la iniciativa de pedir unos tragos y comprobar que el nivel de alcohol ofrecido era de dudosa calidad y que nos encariñamos con nuestros hígados tanto como para no incendiarlos de manera innecesaria es que optamos por comprar una Sprite de regreso y utilizar nuestro vodka finlandés, que había que ir a rescatar al auto, en aquel oscuro cuarto de hotel berreta. A la mañana siguiente, después de dormir francamente mal nos fuimos con destino Buenos Aires, 920 kilómetros mediante abandonamos el lugar. Poco sabemos dije, pero poco es algo más que nada y lo que sí sabemos es que en la campaña proselitista de las chicas en cuestión hubo brujería, magia negra, una agarrada de pelos, una metida de cuernos intencional, una que denunció corrupción y se retiró, otra que a pesar de haberse volteado a todos los jueces que pudo perdió por fea y por puta fácil, llantos, dos souvenirs de fiesta de 15 estrellados contra una pared con humedad, muchos pajeritos ansiosos, y que finalmente la ayuda del dinero torció la elección en la que ganó Miss Bowen, Daiana, nunca te olvidaremos aunque no hayamos podido ponernos de acuerdo en si tus ojos eran marrones o verdes.

jueves, febrero 01, 2007

¡AGUANTE PAPA NOEL!


Llego de una parada brava, donar sangre, casi medio litro, lo suficiente como para que un vampiro erute y se duerma flor de siesta. Pero esta vez fue muy justificada la acción y como pocas veces fui por sentimiento, mi sangre fue para Papá Noe, en serio. Así es, al bueno de Santa lo operan ahora mismo del corazón, asunto complicado, no es joda, tantos años saliendo en trineo desde el Polo Norte a recorrer el mundo en una noche repartiendo regalos dejó sus huellas en el físico, Federal Express o UPS se relamen aguardando suplantarlo y cobrar en verdes, no se hagan ilusiones, el gordo vuelve el 25 del 12, con todo.

Puede sonar mal, pero cuando estoy esperando que me llamen para clavarme la aguja en una pobre vena que intentará escaparse luego me pongo a pensar en que eso me pasa por cumplir todos los puntos necesarios de un extensísimo formulario, soy sano aunque esté hecho un tonel, apto, y aburrido. Si, digo aburrido, porque no tengo tatuajes, piercings, ni sexo salvaje e inseguro, ojo, tampoco enfermedades graves, pero nada que me exceptúe. Y mi mente toma un desvío, ¿hay gente que se siente contenta por no poder dar sangre? Yo creo que si. Te dicen: yo tuve hepatitis, sorry. O… lo que pasa es que estoy tomando un medicamento para el reumatismo del páncreas inferior derecho. Zafé. Eso es lo que sienten, zafé. Chamuyan un digno “yo daría” pero saben bien que ni en pedo. Lo peor es que estos garcas un día son atropellados por un bondi y necesitan una transfusión ya y quién les da la sangre, un pelotudo como yo. Este año, si Bugs Bunny (o sea Dios) quiere me tatúo, de puro jodido, así que a vos que te hiciste el nabo cuando te necesitaron que te de sangre Cadorna Jr.