miércoles, enero 31, 2007

COLORIN COLORADO

Y todo sigue igual. Digamos sin entrar mucho en detalle que vengo hace 6 meses esperando que se de algo trascendental pero no. Ilustración de cuento infantil: un cazador se agazapa en un hueco entre las montañas del Himalaya, soporta las bajas temperaturas durante toda una temporada, está allí para cazar al mítico Tigre Turquesa, existen pinturas rupestres que lo muestran majestuoso, el color elegido puede haber sido sólo porque se quedaron sin pintura naranja hace miles de años, nadie lo puede asegurar o negar, pero es turquesa, muy turquesa, incluso un viejo sin dientes que bebe un extraño té en Nepal asegura haberlo visto a la distancia cien años atrás, y así y todo el cazador, con mucho hambre y frío sigue su espera paciente, el arma cargada para cuando tenga la oportunidad, intuye que el lugar que escogió es el ideal y nada más resta que haga su aparición el tigre, efectuar un certero disparo, y haber cumplido con su sueño de capturar al milagroso tigre turquesa, hasta que no sabemos del todo, o nada, qué fue lo que pasó allá en Asia pero sí que el cazador regresa a casa con una bolsa en su mano derecha, la bolsa no es tan grande como para contener un tigre turquesa en su interior, sospechamos algo malo, aunque nos consolamos un poco pensando que tal vez traer al tigre entero hubiese sido engorroso y que por ahí lo que contenga la bolsa sea un pedazo de piel, una garra, o la cola enrollada al menos, y es entonces cuando llega el gran momento y el cazador abre la bolsa, suspenso, mucho suspenso, estamos a punto de ver algo que imaginábamos legendario, el cazador introduce su mano en la bolsa y… ¿qué saca de adentro?, ¿qué? Un hámster muerto y apolillado, los ojos cerrados en forma de cruz, algo imposible fuera de la lógica del dibujo animado pero el hámster insiste en mostrar 2 cruces en lugar de ojos, también tiene una patita ennegrecida en la que no se aprecian dedos, y huele muy mal, le hizo falta heladera, nos decepcionamos, el cuento no termina bien, tanto misterio para nada, así es la vida mis pequeños.

martes, enero 30, 2007

VINO A MENDOZA


Ayer volvimos de Mendoza, largo viaje por el gran país de la nada para ver por la ventanilla cuando vas en auto. En 8 días allá si vi cosas, montañas, muchas montañas de todos los colores y alturas, hasta el Aconcagua vi, y ríos con agua y muchos secos como piletas (piscinas, perdón mendocinos) vacías. Es extraño cruzar un puente y que por abajo pase… tierra, y no una vez, todas. Nevó en el monumento del Cristo Redentor, a 3.850 metros sobre el nivel del mar no se te puede caer una idea, el viento helado se lleva todo lejos, no tanto, a Chile nomás. Al final encontramos el Puente de Inca, lo habíamos pasado de largo, una tendencia muy 2007 en nosotros, para ir a cualquier lado hay que dar muchas vueltas hasta localizar el sitio, no menciono las puteadas internas que esto causa por respeto a la intimidad. El efecto de la altura me afectó, y es verdad la pelota no dobla, y la pelota era yo con palpitaciones y sin aire, todos andaban como en fast forward en un DVD ecológico, pero la vida da revancha y a todos los escaladores con sus gigantescas mochilas a cuestas los pasé a 120 mientras hacían dedo, ¿quién es el que ríe último, eh? De tanta maravilla natural lo que más me sorprendió fue un zorro cruzando la ruta, ¿cuántas son las posibilidades en la vida que te cruces un zorro y te mire?, no se, pero a mí me dejó impactado, y debe ser que soy bicho de ciudad. Lindos paisajes, muy bonitos ellos, también las bodegas y todo el vino. Aprendimos mucho de vino, de uvas, varietales, barricas, cosechas, prensas, mosto, roble francés o americano, estiba, cavas, fermentación, cortes, boutiques, malbec, semillón, por suerte hay gente copada que todavía se da el lujo de enseñar a neófitos y no considera perder el tiempo, es una inversión piensan, y yo les agradezco de corazón. Ahora cuando gaste fortunas en vinos reserva me voy a acordar de todos. Otra cosa, se los digo a ustedes señores que viven del turismo en Argentina, pónganse a laburar, hagan, abandonen la siesta por estos meses, y por una puta vez sean realistas a la hora de cobrar. Si hay una playa, una montaña, un cerro o un río, no es gracias a ustedes, y porque construyan (y me quedan gigante la palabra) un hotel de morondanga no se transforma en un Hyatt nada más que por el precio que se les antoja facturar y sin tarjeta de crédito, hay que dar servicio para cobrarlo. Muy especialmente va esto para el viejo de General Alvear y sus 2 estrellas igual de mentirosas que las que puso Gilnasia de La Plata en su camiseta, usted y yo sabemos bien que aire acondicionado es otra cosa y déjeme de joder con las interpretaciones. Ah, y el hotel de Villavicencio que vemos en las botellas de agua mineral está cerrado desde 1978, una pena que nadie tenga un gramo de cerebro y ganas de reacondicionarlo, no pude evitar pensar que el fantasma de un Jack Torrance local me iba a abrir la puerta para invitarme a tomar un tinto, pero no, terminé comprando en un modesto restaurante aledaño el alfajor de maicena más caro y con menos dulce de leche de toda mi existencia, tan seco como el río Mendoza. Y hablando de Mendoza, pero de la ciudad, no es limpia, repito no es limpia, es una mugre, otro mito que se esfuma. No se por qué, pero cuando te despedís de la gente, muy macanuda en general, siempre te tiran un “suerte”, costumbres cuyanas. Suerte.

viernes, enero 19, 2007

OIDO A LA PASADA


Diálogo entre una señora y su mucama en un coqueto departamento de la calle Juncal:

- Decime Olimpia, ¿tu marido de qué trabaja?
- El Sergio es piletero.
- ¡Ah, pero mirá que bien!
- Y si, se las rebusca.
- ¿Y dónde aprendió a construir piletas? ¿Estudió algo, no?
- Él limpia piletas, señora.
- Pero dijiste que es piletero.
- Si, señora, es piletero, pero…
- ¿Entonces?
- Y así le dicen a los que limpian las piletas. El Sergio anda con la renó 12 cargada de mangueras, tachos de cloro y todo eso para dejar las piletas como nuevas.
- Pero eso es nuevo, antes no se le decía así al que limpiaba una pileta.
- Y debe ser nomás.
- Si, si, bueno, pero tiene trabajo y eso es lo importante, Olimpia.
- Si, trae sus pesos, pero no alcanza.
- Ya va a alcanzar, Olimpia, vos siempre quejándote, che.
- No, señora, no, digo que…
- Dale, no seas chanta que son jóvenes ustedes. Y fijate que en mi cuarto el piso es un desastre, andá, dale.

BRINDISI


Basta de brindis, por favor. Ahora descubro que debajo de la mesa, contra la pared, en penumbras yace un corcho de champagne, testigo sobreviviente de un festejo impuesto. Muchos buenos deseos que van a quedar en eso, deseos y punto. La vida no sabe de cambios de año, todo sigue y, como es verano, con calor. Es el momento en el que a falta de ideas es apropiado compilar lo mejor del año que pasó, o sea lo mismo que ya viste, oíste o leíste antes pero al menos supuestamente se trata de haber quitado lo que fue aburrido, obvio, a criterio de quien edita que bien puede tratarse de un total imbécil. Hasta marzo, nada.