martes, febrero 20, 2007

PLANETA DOS MACACOS



En ese sorpresivo giro de guión que hizo historia al final de El Planeta de los Simios (Planet of the Apes - 1968), nos asombramos junto a Charlton Heston, como el astronauta gay? George Taylor, al descubrir que su nave no había aterrizado por error en un misterioso y lejano mundo habitado por monos inteligentes que enjaulaban humanos sino que en realidad se trataba de nuestra propia Tierra, en un incierto futuro, la imagen de la tan neoyorquina Estatua de la Libertad semi-enterrada nos decía todo, mucho mejor que mil palabras. ¿Cómo llegamos hasta ahí? ¿Qué hicimos para que los simios nos dominaran? Uno se iba del cine con esas preguntas dándole vueltas en la cabeza, aunque no es mi caso porque la película la vi en alguna tarde de sábado de súper acción setentosa, pero al caso lo mismo da. Si, una de ciencia ficción con monos te dejaba pensando. Obviemos caprichosamente las cuatro pelis posteriores que intentaron sacar provecho del éxito de una idea, también la serie de TV y una remake de Tim Burton, dejemos pendiente el status quo de aquel glorioso final e intentemos contestar, como se pueda… y, para anticiparles les digo que todo comienza y termina con Bush. Lo que hizo hasta ahora no hace falta detallarlo, lo sabemos todos, él y sus secuaces monos en todo el mundo. Antes que termine su mandato, de puro simio que es, va a apretar los famosos botoncitos de colores creyendo, algo equivocado, que son los que le proporcionan su ración diaria de bananas de Ecuador y, ahí si, ahí vamos a presenciar los fuegos artificiales más reales de la historia de la pirotecnia desde el primer chino que jugó con pólvora cayendo de punta en nuestros balcones con macetas sin regar. Etoetó-etoetó-esto es todo amigos, oímos a Porky tartamudear antes que un hongo tamaño Trump Tower lo disperse por el espacio convirtiéndolo en el primer cerdito en el espacio. Claro, los capos actuales, los eslabones perdidos que nos gobiernan en la actualidad, bueno, no todos, los más modernos, ellos tienen protección y las explosiones no los matan, sobreviven, también varios de sus súbditos cercanos, conformando lo que va a ser llamado la población mundial, diezmada, claro, pero es lo que hay. La radiación es imbancable, alcanza picos de arco iris, y el bueno de George W. se siente un Dios vengativo, destructivo, y ya que está al pedo porque no puede ver la tele, no hay programas que no haya visto y odia las repeticiones, se dedica a soltar unos virus que tenía guardados por las dudas y se destapa su flamante plan macabro, Operación Imagen y Semejanza. Los que quedaron en lo que quedó de Francia dicen por lo bajo comiendo un queso podrido: olalá, qué será. Los humanos lentamente van pareciéndose en apariencia física al actual rey supremo emperador ahora auto-bautizado Cornelius Bush, y digo lentamente para hacer parecer que pasa bastante tiempo cuando en verdad es mucho más rápido ya que en cuestión de unos quince días son todos medio monos, o monos parlanchines, y los monos que zafaron monos quedaron. Tremendo, suena tremendo, a lo que hay que agregar que algunos resultaron inmunes a la arremetida virósica y no se transformaron en nada, puro humano nomás, y a perseguirlos, por qué, porque siempre hay que hacer cagar a la minoría diferente, por eso, ¿está claro? Hasta que estos neo simios un buen día se dieron cuenta que más divertido que cazar humanos con boleadoras era ponerlos en un humanológico y que los pibes changuitos, bien peluditos ellos y ni te cuento en verano el olor, les tiren galletitas. Pasaron los años, Bush emperador de los monos muere con algunas pulgas encima, sus gemelas heredan y así sigue la dinastía por más años de procreación hasta que una tarde soleada un extraño objeto volador no identificado colisiona. Del resto de chatarra metálica emerge golpeado y herido Charlton Heston, con un rifle en la mano y el culo lleno de preguntas.

viernes, febrero 02, 2007

MISS YOU


Una dosis de verdad y otra de invento. Noche de verano, tormenta, y te encuentra con tu mujer encerrados en un hotel miserable perdido en un pueblo perdido. ¿Qué hacés? Si bien está oscuro y llueve todavía es temprano, hay que comer, y la habitación o simple pieza no es el lugar que tenemos en mente como para pasar mucho tiempo más que el necesario durmiendo, si, nada más. Decidimos ponernos unas camperas y enfrentar el exterior, aunque nos mojemos va a ser mejor que el encierro. En el camino por la calle principal, si bien puedo admirar los rayos más impresionantes que haya visto jamás en 36 años partir el cielo e iluminarnos con esa perversidad de energía eléctrica desenfrenada, apenas caen unas gotas que no molestan. Avanzamos buscando un lugar donde comer, los únicos intrépidos que se le animan a una mala noche de domingo, además de nosotros dos por las causas ya expuestas, son adolescentes a los que no les importa salpicar sus remeras y musculosas, lo único que quieren es dar una vuelta entre ellos, escapar, ver y ser vistos, correr a refugiarse debajo de un cartel mientras saltan charcos a lo que todo se convierte en una pequeña aventura compartida, colectiva. Unas cinco o seis cuadras después, mirando vidrieras de negocios iluminados y sin marcas globales que los amparen, sólo el nombre del dueño o un nombre de fantasía muy poco original, como Gonzalo Sports, observamos un denominador común en todos ellos, algo que al principio pareció extraño pero debía tratarse de una casualidad y que luego se transformó en una norma. En cada uno de ellos, en todos los negocios, en sus vidrieras y mezclándose con distintos objetos de consumo como una linterna, una pelota o un camisón de enferma, nos encontramos que había fotos grandes de chicas de menos de 20, con nombre y localidad, que se iban repitiendo hasta que al rato ya las conocíamos a todas. Eran las candidatas de un concurso de belleza local, el cuál se organizaba con las representantes de distintas zonas del pueblo y de pueblos cercanos. Todos los negocios colaboraban y prestaban gratuita y democráticamente su espacio para la difusión y conocimiento general de las beldades locales. El tamaño de las fotos variaba según el presupuesto de la señorita, también la presentación, así como veíamos una cartulina muy Utilísima o manualidades escolares con el retrato pegado en contraste había una que en perfecto photoshop resaltaba la belleza natural con condimentos cibernéticos, billetera mata galán dirían las más humildes. En unos días estas famositas irían a competir por el cetro anual de Miss algo, máximo título que ofrece la zona además de un discreto bachillerato. En realidad es la reina de la vendimia o del flan casero con dulce, realeza de pueblo chico, infierno grande, todos sabemos lo competitivo y chusma que puede llegar a ser, por eso nada mejor que ser la más linda, y con reconocimiento oficial, coronita. ¿Cómo terminó el concurso? Poco sabemos, ya que nosotros nos tomamos unas cervezas Andes en lo que sería el bar con onda en muchas leguas a la redonda, comimos una pizza fresca, nos reímos un poco, analizamos a todos los que iban llegando con mucha subjetividad, y ante la iniciativa de pedir unos tragos y comprobar que el nivel de alcohol ofrecido era de dudosa calidad y que nos encariñamos con nuestros hígados tanto como para no incendiarlos de manera innecesaria es que optamos por comprar una Sprite de regreso y utilizar nuestro vodka finlandés, que había que ir a rescatar al auto, en aquel oscuro cuarto de hotel berreta. A la mañana siguiente, después de dormir francamente mal nos fuimos con destino Buenos Aires, 920 kilómetros mediante abandonamos el lugar. Poco sabemos dije, pero poco es algo más que nada y lo que sí sabemos es que en la campaña proselitista de las chicas en cuestión hubo brujería, magia negra, una agarrada de pelos, una metida de cuernos intencional, una que denunció corrupción y se retiró, otra que a pesar de haberse volteado a todos los jueces que pudo perdió por fea y por puta fácil, llantos, dos souvenirs de fiesta de 15 estrellados contra una pared con humedad, muchos pajeritos ansiosos, y que finalmente la ayuda del dinero torció la elección en la que ganó Miss Bowen, Daiana, nunca te olvidaremos aunque no hayamos podido ponernos de acuerdo en si tus ojos eran marrones o verdes.

jueves, febrero 01, 2007

¡AGUANTE PAPA NOEL!


Llego de una parada brava, donar sangre, casi medio litro, lo suficiente como para que un vampiro erute y se duerma flor de siesta. Pero esta vez fue muy justificada la acción y como pocas veces fui por sentimiento, mi sangre fue para Papá Noe, en serio. Así es, al bueno de Santa lo operan ahora mismo del corazón, asunto complicado, no es joda, tantos años saliendo en trineo desde el Polo Norte a recorrer el mundo en una noche repartiendo regalos dejó sus huellas en el físico, Federal Express o UPS se relamen aguardando suplantarlo y cobrar en verdes, no se hagan ilusiones, el gordo vuelve el 25 del 12, con todo.

Puede sonar mal, pero cuando estoy esperando que me llamen para clavarme la aguja en una pobre vena que intentará escaparse luego me pongo a pensar en que eso me pasa por cumplir todos los puntos necesarios de un extensísimo formulario, soy sano aunque esté hecho un tonel, apto, y aburrido. Si, digo aburrido, porque no tengo tatuajes, piercings, ni sexo salvaje e inseguro, ojo, tampoco enfermedades graves, pero nada que me exceptúe. Y mi mente toma un desvío, ¿hay gente que se siente contenta por no poder dar sangre? Yo creo que si. Te dicen: yo tuve hepatitis, sorry. O… lo que pasa es que estoy tomando un medicamento para el reumatismo del páncreas inferior derecho. Zafé. Eso es lo que sienten, zafé. Chamuyan un digno “yo daría” pero saben bien que ni en pedo. Lo peor es que estos garcas un día son atropellados por un bondi y necesitan una transfusión ya y quién les da la sangre, un pelotudo como yo. Este año, si Bugs Bunny (o sea Dios) quiere me tatúo, de puro jodido, así que a vos que te hiciste el nabo cuando te necesitaron que te de sangre Cadorna Jr.

miércoles, enero 31, 2007

COLORIN COLORADO

Y todo sigue igual. Digamos sin entrar mucho en detalle que vengo hace 6 meses esperando que se de algo trascendental pero no. Ilustración de cuento infantil: un cazador se agazapa en un hueco entre las montañas del Himalaya, soporta las bajas temperaturas durante toda una temporada, está allí para cazar al mítico Tigre Turquesa, existen pinturas rupestres que lo muestran majestuoso, el color elegido puede haber sido sólo porque se quedaron sin pintura naranja hace miles de años, nadie lo puede asegurar o negar, pero es turquesa, muy turquesa, incluso un viejo sin dientes que bebe un extraño té en Nepal asegura haberlo visto a la distancia cien años atrás, y así y todo el cazador, con mucho hambre y frío sigue su espera paciente, el arma cargada para cuando tenga la oportunidad, intuye que el lugar que escogió es el ideal y nada más resta que haga su aparición el tigre, efectuar un certero disparo, y haber cumplido con su sueño de capturar al milagroso tigre turquesa, hasta que no sabemos del todo, o nada, qué fue lo que pasó allá en Asia pero sí que el cazador regresa a casa con una bolsa en su mano derecha, la bolsa no es tan grande como para contener un tigre turquesa en su interior, sospechamos algo malo, aunque nos consolamos un poco pensando que tal vez traer al tigre entero hubiese sido engorroso y que por ahí lo que contenga la bolsa sea un pedazo de piel, una garra, o la cola enrollada al menos, y es entonces cuando llega el gran momento y el cazador abre la bolsa, suspenso, mucho suspenso, estamos a punto de ver algo que imaginábamos legendario, el cazador introduce su mano en la bolsa y… ¿qué saca de adentro?, ¿qué? Un hámster muerto y apolillado, los ojos cerrados en forma de cruz, algo imposible fuera de la lógica del dibujo animado pero el hámster insiste en mostrar 2 cruces en lugar de ojos, también tiene una patita ennegrecida en la que no se aprecian dedos, y huele muy mal, le hizo falta heladera, nos decepcionamos, el cuento no termina bien, tanto misterio para nada, así es la vida mis pequeños.

martes, enero 30, 2007

VINO A MENDOZA


Ayer volvimos de Mendoza, largo viaje por el gran país de la nada para ver por la ventanilla cuando vas en auto. En 8 días allá si vi cosas, montañas, muchas montañas de todos los colores y alturas, hasta el Aconcagua vi, y ríos con agua y muchos secos como piletas (piscinas, perdón mendocinos) vacías. Es extraño cruzar un puente y que por abajo pase… tierra, y no una vez, todas. Nevó en el monumento del Cristo Redentor, a 3.850 metros sobre el nivel del mar no se te puede caer una idea, el viento helado se lleva todo lejos, no tanto, a Chile nomás. Al final encontramos el Puente de Inca, lo habíamos pasado de largo, una tendencia muy 2007 en nosotros, para ir a cualquier lado hay que dar muchas vueltas hasta localizar el sitio, no menciono las puteadas internas que esto causa por respeto a la intimidad. El efecto de la altura me afectó, y es verdad la pelota no dobla, y la pelota era yo con palpitaciones y sin aire, todos andaban como en fast forward en un DVD ecológico, pero la vida da revancha y a todos los escaladores con sus gigantescas mochilas a cuestas los pasé a 120 mientras hacían dedo, ¿quién es el que ríe último, eh? De tanta maravilla natural lo que más me sorprendió fue un zorro cruzando la ruta, ¿cuántas son las posibilidades en la vida que te cruces un zorro y te mire?, no se, pero a mí me dejó impactado, y debe ser que soy bicho de ciudad. Lindos paisajes, muy bonitos ellos, también las bodegas y todo el vino. Aprendimos mucho de vino, de uvas, varietales, barricas, cosechas, prensas, mosto, roble francés o americano, estiba, cavas, fermentación, cortes, boutiques, malbec, semillón, por suerte hay gente copada que todavía se da el lujo de enseñar a neófitos y no considera perder el tiempo, es una inversión piensan, y yo les agradezco de corazón. Ahora cuando gaste fortunas en vinos reserva me voy a acordar de todos. Otra cosa, se los digo a ustedes señores que viven del turismo en Argentina, pónganse a laburar, hagan, abandonen la siesta por estos meses, y por una puta vez sean realistas a la hora de cobrar. Si hay una playa, una montaña, un cerro o un río, no es gracias a ustedes, y porque construyan (y me quedan gigante la palabra) un hotel de morondanga no se transforma en un Hyatt nada más que por el precio que se les antoja facturar y sin tarjeta de crédito, hay que dar servicio para cobrarlo. Muy especialmente va esto para el viejo de General Alvear y sus 2 estrellas igual de mentirosas que las que puso Gilnasia de La Plata en su camiseta, usted y yo sabemos bien que aire acondicionado es otra cosa y déjeme de joder con las interpretaciones. Ah, y el hotel de Villavicencio que vemos en las botellas de agua mineral está cerrado desde 1978, una pena que nadie tenga un gramo de cerebro y ganas de reacondicionarlo, no pude evitar pensar que el fantasma de un Jack Torrance local me iba a abrir la puerta para invitarme a tomar un tinto, pero no, terminé comprando en un modesto restaurante aledaño el alfajor de maicena más caro y con menos dulce de leche de toda mi existencia, tan seco como el río Mendoza. Y hablando de Mendoza, pero de la ciudad, no es limpia, repito no es limpia, es una mugre, otro mito que se esfuma. No se por qué, pero cuando te despedís de la gente, muy macanuda en general, siempre te tiran un “suerte”, costumbres cuyanas. Suerte.

viernes, enero 19, 2007

OIDO A LA PASADA


Diálogo entre una señora y su mucama en un coqueto departamento de la calle Juncal:

- Decime Olimpia, ¿tu marido de qué trabaja?
- El Sergio es piletero.
- ¡Ah, pero mirá que bien!
- Y si, se las rebusca.
- ¿Y dónde aprendió a construir piletas? ¿Estudió algo, no?
- Él limpia piletas, señora.
- Pero dijiste que es piletero.
- Si, señora, es piletero, pero…
- ¿Entonces?
- Y así le dicen a los que limpian las piletas. El Sergio anda con la renó 12 cargada de mangueras, tachos de cloro y todo eso para dejar las piletas como nuevas.
- Pero eso es nuevo, antes no se le decía así al que limpiaba una pileta.
- Y debe ser nomás.
- Si, si, bueno, pero tiene trabajo y eso es lo importante, Olimpia.
- Si, trae sus pesos, pero no alcanza.
- Ya va a alcanzar, Olimpia, vos siempre quejándote, che.
- No, señora, no, digo que…
- Dale, no seas chanta que son jóvenes ustedes. Y fijate que en mi cuarto el piso es un desastre, andá, dale.

BRINDISI


Basta de brindis, por favor. Ahora descubro que debajo de la mesa, contra la pared, en penumbras yace un corcho de champagne, testigo sobreviviente de un festejo impuesto. Muchos buenos deseos que van a quedar en eso, deseos y punto. La vida no sabe de cambios de año, todo sigue y, como es verano, con calor. Es el momento en el que a falta de ideas es apropiado compilar lo mejor del año que pasó, o sea lo mismo que ya viste, oíste o leíste antes pero al menos supuestamente se trata de haber quitado lo que fue aburrido, obvio, a criterio de quien edita que bien puede tratarse de un total imbécil. Hasta marzo, nada.

jueves, agosto 17, 2006

PUCHO STUDIOS HOLLYWOOD


Hubo un tiempo en que cuando veías cine made in Hollywood podías notar que un actor secundario hacía su aparación reiterada, omnipresente, lo veías en todos los fotogramas, era el cigarrillo. Humphrey Bogart, leyenda dorada, nunca era capturado por la cámara sin un cigarrillo en su mano. Ellos, ellas, todos fumaban, era chic. Cuando hizo su irrupción la TV y con ella vinieron sus hijos, las series, lo mismo, todos fumando, ¿alguien recuerda lo mucho que fumaba Maxwell Smart?, el 86 era una verdadera chimenea incontrolada. Hasta que un buen día los fumadores de la pantalla se empezaron a ver cada vez menos, al menos los buenos, esos héroes de gran corazón a los que lamentablemente les gustaba dar unas buenas pitadas entre rescate y rescate. Y apenas nos dejaron a los villanos, o a las víctimas negligentes pero viciosas que moralmente debían morir en cámara de un justo cancer pulmonar, como únicos usuarios del tabaco. Hoy directamente es casi imposible ver a un actor fumando en cámara, por el mal ejemplo se dirá en el manual de la corrección política, aunque les daremos vía libre para usar una ametralladora anti-terrorista. El mundo, se sabe, no es igual a los sets multicolores de los grandes estudios, los actores son humanos, tras bambalinas prenden sus cigarrillitos y escupen nicotina antes de pasar por maquillaje. Tal vez hoy, el cine under refleje mejor la realidad, como siempre, y hoy es rebelde mostrar a gente fumando mientras representan una escena, ya no lo es una línea kilométrica de cocaína ni un genital en primer plano, un simple puchito aterra el orden establecido.

jueves, agosto 10, 2006

HAY HUMO EN TUS OJOS


Soy fumador, más de un paquete de 20 al día, a veces hasta dos. Se del grave daño que me causo y el que negligentemente también provoco a los que me rodean, en su mayoría mis seres más queridos. Soy adicto. Mi adicción al tabaco es una enfermedad, así lo reconoce la OMS (Organización Mundial de la Salud). Las pruebas en contra del tabaquismo son concluyentes y devastadoras, fumar es indefendible, es un mal comprobado, no tiene beneficio alguno. Consecuentemente diferentes gobiernos del mundo han iniciado campañas antitabaco, lo que significa comenzar con la prohibición de fumar en ámbitos públicos. Es lógico, las personas sanas que inteligentemente no fuman (mal llamados no fumadores, como si existiera una categoría tal) deben ser resguardadas de los irresponsables como yo que contaminan su aire. No a fumar en el trabajo, ni en restaurantes o bares, ni centros comerciales, ni bancos, ni en el transporte público, ni en espectáculos deportivos o recitales de música, pronto ni en la calle. Señores, ha comenzado la temporada de caza. Históricamente siempre se ha buscado un chivo expiatorio a los males sociales, la bruja a quemar hoy es el cigarrillo. ¿Por qué digo esto después de tanta evidencia contraria? Porque es hipocresía pura, el fin en este caso es noble pero el método un mal chiste. No entiendo como se puede suponer desde las altas esferas que cercando a las hordas de fumadores al único resguardo de sus madrigueras han concebido un estratégico y grandioso plan. “Si no los dejamos fumar casi en ningún lado, van a abandonar ese mal hábito”. ¡Genial, grandioso, espectacular! ¡Gracias a Dios por estos cerebros libres de humo! A ver, ¿resulta que un porcentaje muy alto de la población es fumador y un gobierno decide que no es su problema, que el problema es de ellos? ¿Al país no lo hace la gente que lo habita? La táctica es demonizar al fumador y lavarse las manos en el asunto, yo se los prohibí, yo me preocupé, yo hice algo, vótenme. Prohibir, bueno, prohibir hasta por ahí nomás, hasta donde no me cuesta nada. Entendamos algo, comprar cigarrillos es legal, fumarlos cada vez menos. Esa estampilla que tienen pegada los atados es nada más ni nada menos que el impuesto que cobra el gobierno por fumar, además compone la mayor parte del precio de venta. Algunos políticos tristemente se han excusado de su sádico oportunismo recaudatorio aduciendo que aumentando el valor del paquete por medio de impuestos lograrán quebrar la economía del fumador y hacerlo por fin decidirse a renunciar al tabaco. ¿Alguien aún cree que un adicto se preocupa por el precio de su adicción? No, es muy poco serio, el cigarrillo y sus millones de consumidores dejan toneladas de dinero al fisco cada día, ningún otro producto comercial posee tanto gravamen. Seamos realistas, si de verdad se preocuparan por la salud de la gente, si actuaran en consecuencia con las declaraciones rimbombantes, el primer debate sería directamente prohibir el cigarrillo y, con todo el dolor del bolsillo estatal, cerrar la canilla con su grueso chorro de divisas que éste genera. Habría grandes planes de apoyo médico y psicológico para los fumadores, educación seria desde edad temprana, y seguramente muchas cosas más de las que existen ahora. Negar el rol de dealer del Estado es patético, ¿cuánto hace que saben que están lucrando con adictos? La inmoralidad del caso hace que las buenas intensiones se hagan humo, el mismo humo que emana de la cortina con la que cubren con demagogia barata el alto costo de ser responsables directos en la proliferación de enfermos, ¿no deberían proteger nuestra salud?

jueves, junio 29, 2006

LA VIDA POR LOS COLORES


El Mundial de fútbol llega como un huracán que arrasa durante un mes cada cuatro años, y por supuesto que deja secuelas tras su paso. Durante el mes que dura el campeonato la mayor parte del mundo no contempla otra cosa que esos 64 partidos. Si comés chicles, son los del Mundial, un dentífrico o la gaseosa, del Mundial, el desodorante, cerveza, salud privada, un sacapuntas, la revista ParaTí, papas fritas, el chocolate, seguros de vida, y los celulares, todo tiene que ver con la fiebre del Mundial, todo tiene que ver con todo aunque no pegue ni con cola. A vender rápido todo el stock antes de la eliminación, o guarda que no haya campeonato y todo cotice el quíntuple. Banderas del país por donde quieras ver, todo adornado con los colores patrios, exagerado triunfalismo de propaganda de épocas de guerra, ¿dónde estarán ahora los estandartes nazis? Nuestra bandera no es la bandera de un país sino la bandera de un equipo de fútbol, a Belgrano en definitiva le habrá quedado apenas el tremendo mérito de ser el cultor de la camiseta argentina, ¿pagarán Adidas o la AFA los derechos a sus herederos? La vida por los colores. Y si, parece que cuanto más celeste y blanco tenés encima más hincha de Argentina sos. Ahora se pintan la cara, entera o los cachetes (depende la audacia), los gorros de arlequines, los boludos del Mundial, esos que copian la idea del hincha global, un Playmobil al que sólo se le intercambian los colores para acentuar la diferencia. De golpe y porrazo tenés a todas las minas, y a los salames que no miran nunca ni un aviso de Fútbol de Primera o los canales deportivos los pasan de largo con la velocidad de una picada clandestina, opinando tácticas y eligiendo jugadores con la autoridad que da el “es el mes del Mundial”, nada más. Insufribles, insoportables, se te sientan al lado y te preguntan por qué el réferi tiene casaca amarilla, ¿no era negra?, mientras sufrís por ver mal parado al 4 tuyo que habilita al 9 de ellos, gritan cuando la pelota pasa a 30 metros de la red, creen entender a la perfección este maléfico juego por ver un breve compacto en un noticiero y que, al ver un partido completo con todos sus más de 90 minutos, recién se enteran que existen los laterales y que el arquero saca del arco, abominables, desagradables. Amo el Mundial desde que tengo uso de razón, se que hay precios que pagar, aunque últimamente son muy caros para mi bolsillo.

martes, junio 06, 2006

¿CUANTO VALE SER LA BANDA NUEVA?


Por plata somos capaces de todo. Te podés comer un pedazo, trabajar 25 horas seguidas, matar o morir en el intento, hacerle de psicólogo a tu jefe, todo vale si se paga, todo para ganar unos pesitos. Orgullo, honor, vergüenza, códigos, son simples bienes de cambio, moneditas, valores económicos negociables por aquellos valores que otrora supimos… ¿valorar? La alquimia era mucho más sencilla de lo que se creyó inútilmente por tanto tiempo, si parece que con darle un par de pincelazos de pintura dorada a un montón de mierda lo que obtenemos son relucientes lingotes de oro. Te juro que si es así, te doy mi palabra, pero si aparece alguien con un sobre jugoso en el medio tal vez me olvide un poco que te la di. Si tengo más billetes que vos, valgo más que vos, y si valgo más entonces soy mejor, no hay méritos y no importa tampoco, el juicio es unánime y no admite discusión. Correte ser inferior que vengo en cuero manejando mi super bólido, el LCD a pleno transmitiendo en potente 5.1 un recital unplugged de Los Leales, ¿y qué?, tengo plata, todo se me perdona. Lo que en un pobre es mal gusto en un rico es exentricismo, análisis de un asqueroso subjetivismo pero real como el perro roedor que luce en la pantalla tibia la estrella fugaz de hace un segundo. Una cuenta corriente con ceros en exceso, ¡qué tipo interesante! Mirá la mansión que tiene ese, la pileta parace una cancha de fútbol, ¡qué muchacho intenso! Todo te queda bien, la crítica se endulza como un diabético terminal, es muy bueno ser millonario, más lindo, alto, musculoso, todo bien mi fenicio amigo, muy bien. ¿Y qué sos capaz de hacer por vivir la vida loca como manda el jet set? ¿Cuánto te dan por el riñón de tu vieja en el mercado?

domingo, junio 04, 2006

SE ME ANTOJA UN PIBE


Una semana atrás dije en una conversación que tener hijos era un capricho. ¡Peligro, hereje suelto! De más está decir que fui atacado verbalmente de todas las maneras posibles, contradicciones y desdecirse una y otra vez, balas de palabras en ráfagas asesinas, no por el contenido sino por la velocidad. La simple idea de refutarme a cualquier costo, como si se tratara de erradicar un peligroso virus antes que ingrese en el sistema y lo aniquile para siempre, fue mucho más importante que detenerse aunque sea sólo un segundo a considerar la viabilidad de lo que estuviese diciendo fuera cierto. Desde ya que no digo que mi afirmación no merezca prueba contraria, no, ni siquiera que tenga razón, es sólo una teoría para ser discutida, una de tantas. Es más, considero con seriedad la posibilidad de tener un hijo. Pero me encontré de pronto enfrentado en una guerra santa de dialéctica familiar, ante un fanatismo conservador cargado de furia incrédula, como si de golpe mi intención hubiera sido matar a Dios. Eso lo dejo para otra reunión. Tal vez mi oportunismo dejó mucho que desear, asumo eso. No medité previamente dónde estaba ni con quiénes, mi error, aunque es también mi debilidad provocar dudas, que lo establecido pueda tambalear un momento, algo de caos en el orden aceptado. ¿Y es un capricho procrear después de todo? ¿O el capricho es mío? Sigo convencido de las dos cosas, y además que cerrar la boca aún me cuesta bastante. Se que tengo derecho a decir lo que pienso, y es algo con lo que espero morir algún día y se mantenga intacto hasta entonces. Pero eso no fue todo, días después comenté como una anécdota el incidente a otro grupo y lo mismo ocurrió, de nuevo la gente a mi alrededor se sintió ofendida en lo más profundo, al hecho de comentarlo a terceros como si de repente, o ya confirmando sospechas previas, yo me hubiera vuelto un terrorista demente, un tipo capaz de volar por los aires todo lo más sagrado en lo que es posible creer, eso y sin titubear un segundo. ¿Qué clase de tipo soy?, piensan hoy, ¿cómo se atreve a decir en voz alta semejante barbaridad?, ¿quién se cree que es?, ¿o no sabe que es una falta de respeto?, hablan entre ellos, ¡un idota, eso es!, si no fuera así, ¿a quién se le puede ocurrir cuestionar la procreación? No puedo dejar de sorprenderme, voy demasiado contra la corriente parece, sinceramente nunca supuse que una idea suelta pudiera causar tanto daño, tampoco que hubiera cosas de las que no se pueda opinar diferente, retórica pura, eso sí lo se, pero como dije antes no termino de aceptarlo. Entonces es que desconfié de los valores de mis interlocutores, si les molesta demasiado es porque hay inseguridad, quizás haya metido el dedo en una llaga de la que se desconocía su existencia. Si ya es padre, o está en camino de serlo, asumir que su hijo haya sido tan un capricho como la compra de un par zapatos caros, o hacer un asado en un día lluvioso, puede generar una incomodidad urticante. Peor aún, tal vez nunca pensó por qué quería un hijo, y si lo hizo, jamás lo fundamentó con algo más sustancioso que sólo las ganas de hacerlo. ¿Será porque se puede, porque somos capaces de generar vida, porque poseemos la habilidad de engendrar un ser parecido a nosotros, porque nos sentimos poderosos, porque queremos darle un sentido a nuestra vida del que aparentemente, según podemos apreciar a vuelo de pájaro, está careciendo? Seamos sinceros, un poco al menos, es muy simple concebir bebes, aunque las personas que se la pasan penando en tratamientos de fertilización quieran lincharme, la abrumadora mayoría de la población mundial está en condiciones de extender la especie. Cualquier par de desquiciados, por el momento sólo de sexos opuestos, sin siquiera proponérselo genera un espectáculo biológico de tremenda magnitud, una célula de cada uno, unirlas por medio de la sexualidad, y dar comienzo a un futuro ser humano, nada más y nada menos, y esto pasa cada segundo, como por ejemplo “AHORA”, si, ya nació una flamante persona, y otra, y otra, y otra, y si mientras leías miraste un instante para otro lado, otra más. Dicho esto, me imagino apto como para quitarle un poco de misterio al asunto, un milagro que hacen todos deja de ser un milagro para convertirse en una rutina cotidiana, ¿si los más de seis mil millones de habitantes del planeta todos fueran Jesús alguien se maravillaría por contemplar a otro multiplicando panes o caminando por la superficie del agua? Tener hijos no es fundamental ni necesario para la supervivencia, no hace falta ser un genio para deducir que nadie muere por no ser padre, no de causas naturales. Tampoco nadie está obligado. ¿A esta altura es necesario seguir recordando que nadie pide nacer? ¿Egoísmo, les suena? No existe elección para el que nace, la elección fue tomada de antemano por él, y los motivos son tan diversos como estados de ánimo hay, por lo que buscar un único patrón se hace casi imposible. A veces se hace con amor, pero también puede ser producto de una violación. Hay padres muy responsables y otros que abandonan su cría. Se les da amor y también se los condiciona de por vida. Las buenas intenciones por sí mismas no garantizan éxito alguno. El instinto nos juega una mala pasada, nos lleva a la reproducción como al resto de las especies vivientes. Pero si por algo nos diferenciamos es por ser capaces de razonar, así que no le echemos la culpa a lo instintivo, y mejor hagámonos cargo de una insuficiencia racional. ¿Cuánto hay de esencial en el deseo de generar descendencia y cuánto de archivo en el disco rígido que nos instala la sociedad? Es lo normal, lo que hacen todos, lo que se espera de uno, ¿y eso no condiciona la decisión? Probablemente, cada cual tenga su propia versión de por qué queremos tener hijos. Yo simplemente manifiesto que no encuentro una justificación terminante, una que no admita dudas. Por eso creo que, en lugar de dar explicaciones personales con fines universales, es decir querer partir del propio ejemplo para explicar todos los casos, sería más honesto encoger los hombros y con humildad conceder: porque tengo ganas, y punto.

Hablemos de los DINK (double income, no kids; doble ingreso, ningún hijo), parejas que deciden no tener hijos. Un fenómeno del primer mundo que ya ganó su sigla propia. Los censos actuales demuestran el constante crecimiento de estas uniones, desde ya que en Argentina esto recién se puede notar en la franja más pudiente de Capital Federal. El diario Clarín publica el 31 de julio de 2005 un artículo de Georgina Elustondo sobre el tema en el que sugiere con elocuencia que: “La decisión de no procrear y de orientar la vida hacia otros proyectos enciende las críticas, y hasta el escándalo, en algunos sectores: los acusan de cómodos y eternos narcisistas, incapaces de asumir responsabilidades de adultos; y otros hablan de personas egoístas y ambiciosas, entregadas a competencias varias y perdidas por el consumo selectivo y de calidad. Pero abrir la cabeza, escuchar y respetar siempre es mejor que juzgar. Entonces, ni buenos ni malos, ni mejor ni peor: parejas que no consideran que los hijos sean necesarios para llevar una vida plena; personas que asumen que no desean o no pueden entregarle a un niño el tiempo y el cuidado que necesita y actúan en consecuencia. No desafiando sino soltando, simplemente, la obligación de ser padres. ¿No es mejor que traer al mundo un bebe sin espacio donde ubicarlo, sin convicción ni deseo?”

Otro hecho que influye notablemente es el avance del rol profesional de la mujer, siempre relegada, y quién sufre históricamente las consecuencias del embarazo en el progreso laboral. Algo comprobable en la actualidad es la postergación de la edad para tener el primer hijo, hoy una madre primeriza que supera los treinta es algo común, unas décadas atrás hubiera sido tildada de vieja. La periodista Mónica Soraci acaba de publicar un libro llamado ¿Hijos?, no gracias. A partir de ahí la polémica recién comienza. Dice ella: “Es increíble pero a mucha gente el tema la enoja. Somos poco respetuosos y tolerantes. ¿Por qué cuesta aceptar que algunas mujeres se completen con otras cosas y no sólo a través de un hijo? Nos cuesta aceptarlo pero es una realidad. Hay mujeres que priorizan la profesión o quieren ganar dinero; otras temen que un tercero invada la pareja o dicen que no quieren hipotecar su vida. Y es respetable. Mujer no es sinónimo de madre, pero hay que ser valiente para bancarse la decisión, porque la sanción social es fuerte. No se trata de insinuar que el deseo de maternidad es obsoleto, sino de reconocer que el deseo de no ser madre es tan respetable como el deseo de serlo.”
Recuerdo que uno de los puntos fustigado con mayor vehemencia fue el empleo de la palabra capricho en la oración “tener hijos es un capricho”. Capricho es otra cosa, me decían, tu error fue la elección de la palabra. Capricho es según el diccionario enciclopédico Planeta:1 Idea o propósito que uno forma sin razón aparente. 2 Antojo, deseo vehemente. De acuerdo al diccionario Plaza Janes: Idea o propósito que uno forma, sin razón, fuera de las reglas ordinarias y comunes. Antojo, deseo vehemente. En esto, y por lo expuesto en las definiciones de los mataburros, podríamos declarar un empate provisorio. Si tomamos la primera acepción no sería correcta mi afirmación. Aunque si tomamos la segunda, la elección del vocablo gozaría de total autoridad. Ahora bien, técnicamente el que puso la palabra en cuestión en el tapete fui yo, por lo que para invalidarme por completo habría que demostrar que no existe ninguna definición que concuerde con el sentido de mi frase, y de hecho las hay. Por lo tanto concluyo que si utilizo capricho bajo la acepción que dice que es un deseo o antojo vehemente no estoy equivocado y mi apreciación es absolutamente correcta. Reconozco como legítimo lo que otras personas me repiten hasta el cansancio, que jamás acepto equivocarme. Además, y también aciertan, agregan que puedo ser insoportable en tratar de demostrar mi verdad.

jueves, junio 01, 2006

DICOTOMIX

Ni jugados ni piolas. La ambigüedad de la clase media, dicotomía mediante, un lugar donde una cosa puede ser una cosa o todo lo contrario, dependiendo del contexto. Un policía es un buchón cuando te fumás uno a escondidas en la plaza o cuando querés entrar a la cancha y te palpan buscando misiles que la barra brava ejecutará a su antojo un rato después. Un policía es el séptimo regimiento de caballería cuando los muchachos de cara filosa se acercan y aparece el uniforme añil. ¿En qué quedamos? El morocho es divino, si, cómo no va a serlo si me lava el auto, me vende lo riesgoso, o se moja en la moto gestionando mi jubilación, soy copado, charlo con él, le regalo algo que no me sirve, pero a mi casa a comer nunca vino, no faltará la oportunidad. Conciencia social, de lejos, mejor de La Boca para afuera. Déjenme leer mi Che Guevara edición rústica con mi cerveza guerrillera bajo la sombrilla marca cerveza top. ¡Ja, un boludo pasa en su 4x4 embarrada en los lagos de Palermo!, idiota, aventurero de pacotilla. Piquetes que interrumpen mi camino, complican todo, si por un chori y un tetra votan lo que sea. El pueblo soy yo que pago mis impuestos, que tengo un título en la UBA, que alimento la economía de la que viven los sucios de la casa de lata y los limpitos del country arbolado con esmero. Prendo la compu (¡hay 2 mensajes nuevos!), escucho un disco algo desconocido pero muy original, un pucho en envase de cartón y mi plato de comida light, no me jodan, en un rato miro un DVD y a la cama que mañana hay que madrugar a las 8:30, parece que va a hacer frío.

miércoles, mayo 03, 2006

MOSTROS, LOS NUESTROS


¿Recuerdan a Frankestein, ese monstruo armado con un montón de partes de diversos cadáveres? Si, el milagro de la vida emergiendo de cuerpos chatarra. ¿Así se sentirán los que van al cirujano plástico para vivir al fin? A diferencia de la novela, nadie los persigue para destruirlos, en todo caso los hacen participar en novedosos programas televisivos o conducir los mismos, eso sí, al hablar no se distingue ficción de realidad. Otro era Drácula, el vampiro que rondaba de noche para succionar la sangre de vírgenes mientras de día dormía la mona con la panza llena. No es muy complicado salir una noche y ver a émulos del famoso conde, en apariencia y edad, recorrer boliches con niñas en sus faldas que bien podrían ser sus nietas. Necesitan alimentarse de juventud para no reconocerse ancianos, muerden el cuello pero más de un chupón no dejan, y generosamente permiten el drenaje de sus frondosas billeteras. Por favor no olvidemos al Hombre Lobo. Un pobre estúpido con la mala leche que una vez por mes, en luna llena, se transformaba en un mazacote de pelos largos y garras, aullando con furia, resentido. Podemos ver unos cuantos ejemplares los fines de semana en la cancha, que ante cada pitazo que consideran injusto, en realidad todos los que no son a favor de su equipo, sacan la bestia que llevan dentro y son capaces de tirar lo que tengan a mano, trepar alambrados con agilidad animal, salivar con las fauces abiertas, y claro, aullar insultos hasta dejarte sordo. También estaba el Monstruo de la Laguna Negra, ¡qué miedo, mamita! Cruzo el puente de La Boca y abajo el Riachuelo, un caldo podrido del que puede salir cualquier cosa, cualquier cosa mucho más terrible que un pescado exagerado con patas y brazos colgando, y ahí se desaparece en serio, y para siempre. De la Momia que regresaba de la tumba producto de una maldición ni quiero hacer mención, veo miles exagerando maquillaje, firmes en sus puestos que nunca abandonarán frustrando a generaciones enteras, sobreviviendo a sus víctimas, hundiéndose en interminables arrugas que continúan surcando sus rostros como rutas que quisieran completar una telaraña misteriosa. Por eso, monstruos son éstos, no me vengan con el ingenuo terror de la pantalla grande que no asusta ni un poco a los que estamos acostumbrados a convivir con verdaderos monstruos todos los putos días.

miércoles, enero 25, 2006

AEROMUERTO


Un gran escritor, maestro de la novela negra y además llamado Raymond Chandler, de manera notable describió al vacío como: “tan vacío como una pileta vacía”. Claro, algo inmenso construido sólo para albergar un contenido al verse privado de éste se torna desolado, inútil, vacío. Así es hoy el Aeropuerto de Don Torcuato, un pueblo fantasma. Un aeropuerto sin aviones es apenas una pista y alrededor un montón de hangares de chapa esperando el inexorable óxido. Somos los últimos sobrevivientes de la evacuación masiva, los testigos del vacío, los que vemos espectros con hélices despegar hacia el olvido. El silencio de motores que no arrancarán más, el pasto que se abre paso en el asfalto, mangas flotando estériles, gigantescas cruces que invitan a no bajar, unos chimangos que reconquistan al fin el cielo nos miran desafiantes, burlones. Privados de alas sólo nos queda el polvo, la ilusión de un adelantado reducida a un negocio de cientos de casas faraónicas que observarán las nubes con desdén, altivas, firmes en sus cimientos. Nada es lo que era, despegarán los que faltan y será todo un recuerdo, uno que dice que el aire es un elemento natural aunque hoy haya ganado otro, la tierra.

lunes, enero 09, 2006

VACACIONES EN LA FELIZ

Miro el reloj y dice: 15:47 horas, es pleno enero, verano, la temperatura pasa los 35 grados. Por la ventana que me regala la foto mayor en la tapa del diario masivo puedo observar agua de mar que intenta alcanzar una playa donde los granos de arena fueron sustituidos por gente, es Mar del Plata, la ciudad feliz. El sol calienta insensible, rayos UV asesinos disparando a mansalva. Los blancos pronto serán rojos, los rojos serán negros, y los negros siempre serán negros dice un cincuentón horrorizado por la intromisión de cierta clase social en su distinguido balneario, nada es lo que era. Veo cuerpo contra cuerpo transpirando al unísono, no importa ya ser perfecto porque es imposible separar una piel de otra. Vacaciones de las vacaciones, ¿o es probable descansar un año laboral en un metro cuadrado? Sopla el viento del sur, y cuando se esperaría brisa marina llegan aromas a protectores solares, aceites diversos, puro olor a chivo. Tres jovencitas boca abajo esperan quemar sus traseros bien expuestos, muy cerca un padre de familia disimula una erección ojeando una revista de nada con portada sensual sobre su falda. Culos impresos, culos en vivo, culos caminando, culos flotando, eso es la imagen de playa hoy, un buen culo bronceado. El heladero hace equilibrio en puntas de pie, pisa desconfiado toallones y mantas multicolores mientras para un segundo para secarse la frente empapada aprovechando que un ingenuo abandonó su posición para intentar que una ola lo lleve lejos en su frescura. Infantes llorando a grito pelado, sonido, una conversación chillona de gerontes con sordera en ronda, más sonido, y en un segundo todos milagrosamente se callan para que llegue un rugido del mar ubicándolos geográficamente, sólo un instante de paz. Hay una rubia artificial exedida en carnes y edad que escondida bajo gigantescos anteojos espejo de marco dorado vigila a su alrededor el comportamiento humano, extraña su perro rata, envidia silueta a la hija de la pareja que habita la carpa de al lado, odia a su infame marido que dormita reposera adentro, sueña despierta nostalgia de los días en que la silbaban al pasar. La pelota golpéa una paleta y pasa entre tejos de madera, una pelota de fútbol, otra de voley, un grupito de empresarios que lavan sus pies con espuma y solucionan el país, un chico con pala en mano que construye el enésimo castillo efímero, para dar contra otra paleta que la envía con soltura al punto de origen. En un parador suena música de otras playas foráneas, todos quieren norte en el sur, caribe trucho, se mueve la juventud mirando ahora para tocar a la noche. La foto del diario que observo me devuelve puntitos de colores, seres humanos vacacionando, yo me encuentro sentado en un escritorio con aire acondicionado, trabajando. No soy feliz acá, pero tampoco quiero estar ahí, ni loco.

jueves, diciembre 29, 2005

AÑO VIEJO, AÑO NUEVO


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Veamos qué trae un año nuevo, ¿esperanza? Es lo último que se pierde, dicen, pero… ¿hay motivos confiables como para pensar que va a ser mejor que este que termina? Supongamos que sea una forma de seguir adelante, un ideal para no abandonar la lucha diaria, que al brindar a las 12.00.01 del año siguiente nos creamos convencidos que al compás del ruido de vidrios chocando éste va a ser un gran año, ojalá. Pero esa lógica nos induce a descartar los días que quedan hasta el primero de enero, ya no sirven más, el año próximo es el que vale, y como vale tanto hay que festejar, que se va de una vez por todas. Habrá también algunos que festejan por un gran año pasado, los felicito de corazón. De cualquier modo el traspaso de mando calendario amerita un festejo, sea agradeciendo al saliente o dándole la bienvenida al entrante, también ambos, por qué no, lo que no se puede obviar de ninguna manera es el tono festivo. ¿Cómo es que festejamos un cambio de almanaque? Hay que juntarse con familia, amigos, prender cohetes, tomar sidra y champagne a raudales, finalmente comenzar la cuenta regresiva hasta las 12 (¿cuál es el reloj oficial?, siempre hay disputas por esto.) Pero si uno no tiene ganas de ver a familiares que hábilmente esquiva durante el año, ¿por qué justo el 31 de diciembre? Compromiso, damas y caballeros, compromiso, hay que verlos porque es lo que hay que hacer y no se discuten intenciones, y tal vez de yapa podés brindar además con algún perfecto extraño que se haya inmiscuido, ¡genial! Muchos petardos, cañitas voladoras, ¡qué espectáculo!, ¿pero es necesario que haya un chico de 5 años en el medio o que se prendan a escasos metros de una estación de gas? Respuesta: alcohol indiscriminado y una buena dosis de pelotudez infaltable. Siempre hay un tío piola a mano, que después de unas cuantas copas se atreve a tapar frustraciones con pólvora, para gran alegría del pibe que pierde un ojito en su afán de ver de cerca, el fuego podrá ser todo lo artificial que quieras pero quema igual, ¿sabías? Diferentes horarios para elegir morir manejando, 21 horas del 31 (los domingueros cargados de momias conjugado con los desesperados de siempre ansiando llegar a tiempo), las 2 de la mañana del 1ro (cuando la sangre de intrépidos conductores lleva casi 100 octanos con destino incierto.) Cuando te estés sacando ese pedazo de turrón que te quedó capturado entre molares y erutando resaca frente al espejo del baño, tratá de recordar todo lo bueno que te va a deparar el año que acabás de arrancar, pésimo estado para la ilusión. Suerte a todos, sobrevivan “las fiestas” como puedan, y esperemos que el año que entra sea muy bueno, Jo Jo Jo Jo Jo Jo Jo (¿ese era Papá Noel? ¿Papá de quién si no tiene hijos, al menos reconocidos?)

sábado, diciembre 17, 2005

PASION DE MULTITUDES


El fútbol es un sentimiento, claro, una definición de tablón que no acepta refutaciones porque… ¿quién se siente capaz de contrariar con la razón a un sentimiento? ¿O nunca te enamoraste de la mina que no te convenía? El hincha verdadero es desaforado, fanático, un enfermo apasionado por los colores de una camiseta, su equipo representa mejor la idea de patria que un país, más importante que dónde nació es de qué cuadro es. Porque un hincha en la vida cambia de nacionalidad, de mujer, de religión pero nunca, ni en los peores momentos, se cambia de equipo. Nos vamos a la B, perdimos el clásico, se nos va el campeonato en la última fecha, no importa, esta campaña volveremos a estar contigo, ese es el voto de fidelidad eterna más puro que es capaz de dar un hombre, y sin papeles firmados de por medio. Podés tener suerte a la hora de ligar tu equipo de por vida, tu papá es de un equipo grande y te pasa la posta, como los que nacen en el hemisferio norte, también te puede tocar nacer en el sur pobre y subdesarrollado de los equipos chicos, o los muy chicos, lo que ya es igual a compararse con un islote bananero. Como en todo en el mundo, los grandes se aprovecharán de los chicos, las leyes no serán igual de rigurosas con ellos, dilapidarán fortunas en adquisiciones fastuosas, despojarán de sus escasas joyas a los demás hasta dejarlos desnudos, pero cuando el chico da el batacazo, ¡mamita, preparate! Porque festejar un corcho de champagne más en la opulencia, si, es divertido para cargar al vecino de la mansión de al lado, pero qué distinto es cuando hay una copa llena en la mesa de los humildes, esa que tal vez sea la única en toda la historia que te toque vivir. Y cuando no hay mucho por lo que brindar, hay que atajarse de cualquier cosa, de una goleada efímera, de un zurdito habilidoso que en un mes hace las valijas, de esquivar el descenso por enésima vez, incluso de la desgracia de tu rival, lo que sea, pero hay que meterle combustible a la pasión, aunque sea con un gotero. Desde ya que el tipo que saca chapa de hincha es aquel que va a la cancha domingo a domingo, llueve o se congele, con el sol en los ojos o solito apoyando el mentón en un para avalanchas oxidado, ese es el que tiene la autoridad moral del sacrificio, del esfuerzo y la responsabilidad por cumplir su parte del tratado básico entre futbolistas e hinchada, ustedes juegan y nosotros alentamos. Que no nos engañen los neo expertos que suman horas de televisión por cable sentados en un sillón, no escuchemos sus teorías de la techada del living, ellos carecen del saber más elemental, las medidas de la cancha no entran en una pantalla, y no es lo mismo el humo de los choris que sube hasta tu nariz angustiada por el empate que lo que tu mujer cocina en el horno. Nada se compara al merchadising del gorra, bandera y vincha. Ir acercándote al estadio y escuchar a la hinchada cantar sus himnos, o si vas a la canchita oir escaparse a través de los tablones el ritmo de los aplausos que con decoro remplazan al coro. En la popular, bajo las banderas, todos somos iguales, festejando o llorando, siempre abrazados tirando para el mismo lado, una emoción colectiva. ¡Hay que sentir la salida de tus jugadores en un partido importante! Los guerreros elegidos que librarán una batalla de 90 minutos para vos que, alambrado por medio, vas a intentar ayudarlos mediante la metafísica de cábalas diversas. Mordisqueando una uña tratás de usar el poder mental que dicen que podrías tener para se cuele al ángulo la pelota que el diez acomoda con calma mientras los tipos cada vez más altos del otro equipo forman una barrera imposible. No se explica un sentimiento, porque no hay palabras en nuestro vocabulario para dar a entender lo que se siente cuando ganás un partido inmerecido faltando sólo segundos para el final. ¿Cómo describís un golazo? ¿Una vuelta olímpica? La desazón del gol errado, de ese error de tu arquero que dejó picar la pelota para que se le meta entre las manos, los cantitos hirientes de la hinchada de enfrente cuando te van ganando. El dolor de panza, los nervios, y esos minutos que juegan con tu paciencia y siempre son eternos si estás arriba en el marcador pero se convierten en simples segundos si el que va abajo sos vos, está comprobado que en el fútbol los minutos duran lo que quieren, y si no, pregúntenle a un réferi (el mejor ejemplo que la justicia es ciega.) Sentir no es razonar, y aunque 22 tipos en pantalones cortos corriendo detrás de un balón pueden parecer ridículos para un marciano, o yanqui, para nosotros representan el juego perfecto que marca quiénes somos. Alguien dijo que hacer un gol es como un orgasmo, y si, ganar el Mundial es voltearse a la más linda, que no quepan dudas.

miércoles, diciembre 07, 2005

VIDA PORNO


Aun sigo dando vueltas mirando el sol en esta aeronave de conveniente forma geoide tan encantadora como incómoda. Una calesita descomunal que alberga unas seis mil millones de vidas revoltosas, una calesita cuyo fin es el de toda calesita, girar, sólo que esta es como si además diera vueltas alrededor de la plaza. 35 primaveras tengo encima, y más o menos unas 12.775 rotaciones. A veces me mareo, y tal vez sea la causa de mi desconcierto. No entiendo mucho qué hacemos acá, para qué estamos, entre tantas cosas. El simple y enigmático ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducirse y morir. Sabemos la respuesta, la pregunta la debemos. Pareciera que lo único atractivo del ciclo es la reproducción, o al menos sin tanto puritanismo, el hacer como que nos reproducimos, el ejercicio en sí. Podemos afirmar que crecer es el desarrollo de nacer, introducción al mundo por excelencia, y morir su desenlace, por lo tanto, reproducirse tiene que ser el nudo. Una teoría vaga pero no tan errada. ¿Será por eso que justificamos nuestra existencia? Ya que no nos reproducimos por instinto desde que nos fue concedido un cerebro más desarrollado que nos otorgó una capacidad que nos distinguió por sobre las demás especies vivas, la razón, ¿qué nos lleva a elegir reproducirnos? ¿Cuál es el sentido de engendrar humanos? No me digan que los bebes con sus sonrisitas angelicales son el motivo porque detesto comunicarles que esos mismos niñitos de inocentes y recurrentes diarreas indefectiblemente van a convertirse en un par de décadas en los adultos idiotas que estacionan su temible camioneta en la bajada para discapacitados. No sabemos por qué tenemos que hacer más unidades de nosotros, reconozcámoslo, no tenemos ni puta idea, pero en toda la naturaleza viva es la absoluta constante, un único plan: seamos más, cueste lo que cueste. Y me arrodillo humilde ante la genialidad de la madre natura, sabemos su estrategia aunque no su fin, bien, pero por las dudas que nos rebelemos ideó una trampita. Para reproducirnos necesitamos eso a lo que se le dice sexo, ajá, ¿y saben qué?, su as en la manga resultó ser el orgasmo, el clímax (sinónimo de nudo en la narrativa, lo aclaro para que vean que soy capaz de redondear una idea.) La biología humana adhiere a aquello de tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, es decir, de tanto que les gusta tener sexo a la larga va a surgir un embarazo, aunque sea no deseado, o ignorado, y entonces se cumple el plan, hacer más. Del polvo venimos y al polvo vamos. Recapacitemos, si las relaciones sexuales no fueran tan placenteras, ¿de todas maneras lo haríamos para preservar la especie? Cada día que pasa envenenamos con polución una vez más nuestro hábitat, bombardeamos a mansalva, o diez acumulan lo que debería ser de diez mil, ¿nos podemos creer tan responsables? Resultó ser que intercambiar fluidos entre sexos opuestos es el sentido de la vida (los del mismo sexo imitan sin sumar ni restar pero le dan sentido), el futuro del homo sapiens siempre fue pornografico y será que no habrá que esperar entonces al improbable choque de planetas para decidirse a fornicar después de todo.

martes, noviembre 01, 2005

MONEDAS POR NADA




Es verdad que no todas las esquinas tienen su semáforo y son muy necesarios, pero donde la lucecita colorada nos obliga a detenernos jamás podremos escaparnos de la banda de forajidos que de prepo nos limpian el parabrisas del auto. Ante nuestra desesperada negativa ellos hacen el muy simpático gesto de formar un círculo con el índice y el pulgar que en la simbología de la calle significa una moneda. Aunque uno diga que no, muchas veces limpian igual (mal, dejando espuma sucia en rincones incómodos) y acuden raudos antes que cambie la luz a pedir lo suyo, uno repite que no, que no les dijo que no lo hicieran, y contestan con una dignidad que le hubiera arrancado lágrimas al mismo Pocho: estoy trabajando. ¿Trabajando? Yo no voy y corto el césped de un jardín y golpeo la puerta pidiendo mi retribución, si no me equivoco para trabajar es necesario que alguien nos de un trabajo previamente. La ecuación es: necesito que hagas esto entonces te pago por hacerlo, y no: hacé lo que quieras y después cobrame. Sueno a fanático facho, y no me importa. La mafia de los semáforos, porque no creas que si te falta un mango podés ponerte a limpiar vidrios porque se te ocurre, no, vas a durar poco. Tenés que haber arreglado con el capo de la esquina, o del barrio, sea quién sea ese personaje. No hace falta más que ver la cara de los limpiadores, no hace falta más que ser mujer manejando de noche y que te rodeen, es más una apretada que un recurso laboral. Otro género es el de los famosos cuida-coches. Tipos a los que hay que abonarles un arancel caprichoso por el simple hecho de estacionar en la calle, en la calle de ellos. Claro, te cuidan el auto, de ellos mismos. No te imaginás lo creativos que pueden ser con una llave en la mano dibujando en la chapa de tu autito, bueno, no tanto, siempre hacen la típica raya de paragolpe delantero a trasero. Son ilusionistas de verdad, pobre Copperfield y su patético simulacro de Las Vegas. Situación: un recital o un partido de futbol, todas las cuadras alrededor del estadio se plagarán de nefastos cuidadores con un trapo en la mano que surgirán de debajo de las piedras. Cinco minutos después que haya comenzado el evento se esfumarán sin dejar rastro. Eso si, si algo finalmente le pasó a tu auto podés reclamar, si, a Montoto, que viene a ser el tipo paciente que atiende las quejas del sindicato de cuidadores. Si así es como se sale adelante, si esto es el trabajo, estamos muy al horno y con la temperatura al máximo.

martes, octubre 25, 2005

RICO Y FAMOSO EN UN MINUTO


Cada vez en el mundo hay más ricos y más famosos. El otro día leí en el diario que en Estados Unidos ya llegan a diez millones de millonarios. Con el gran abanico de medios de comunicación en constante incremento, hoy cualquiera es famoso aunque sea por un ratito, siguiendo al pie de la letra la máxima visionaria de Warhol. Nunca hubo tantos famosos, como hormigas, y nunca se requirió tan poco talento para serlo. El perfecto ejemplo es la mujer que ilustra este párrafo, Paris Hilton, rica por herencia, famosa gratis. Sus méritos a la fecha son: portar el apellido de una enorme cadena de hoteles, haber circulado haciendo sexo oral en un furtivo video por internet, ser actriz secundaria en una película de terror clase B (hasta muere con un caño atravezándole la cabeza, pura y genial ironía), y protagonizar un dudoso reality show junto a una de su clase, poco en realidad para tanta manija que la lleva a las tapas de todas las revistas y a que se pasen hablando horas de ella en radio y TV, muy poco. Atrás quedó el tiempo en que una estrella de cine era una leyenda viviente, o un campeón deportivo duraba décadas intacto, allá a lo lejos y sólo en la memoria de los viejos que conservan la memoria. Hoy un adolescente granujiento que desarrolla el nuevo gran video juego, la nena de cuerpo generoso que posa para centenares de flashes, el pibito que le pega bien a la pelota, todos los nuevos ricos y famosos, tantos que ya ni les conocemos los nombres. De tan absurda la tendencia pronto va a ser negocio mostrar a un ignoto miserable. “Miren, un hallazgo, un tipo piojoso que no conoce nadie.” Si, eso duraría hasta que el pobre de turno absorba la atención mediática y en segundos cruce de vereda. Exagero, lo se, los ricos y famosos, nueva casta que aumenta a la par del calentamiento global, no son tan tontos como suponemos al oirlos decir estupideces o moverse al ritmo de los aplausos de la pobre gente, no van a compartir sus ingresos con nadie que no sea su representante. África, o nuestro mismo barrio, siempre van a estar allí para recordarnos que hay dramas también fuera de los pasillos de un canal de televisión.

sábado, octubre 22, 2005

¡NI LOGO!


Es tiempo ya que los bebes nazcan con una etiqueta en la nuca. Su nuevo hijo ha sido traído a usted por cortesía de Sorny. Desde la aparición de No Logo de Naomi Klein, un pequeño orificio se abrió en el gigantesco, fastuoso, amoral muro de la publicidad y la guerra comercial a puro fin y en todos los medios. A través de ese orificio algunos se atrevieron a ver, fueron pocos, la mayoría, la gran mayoría, no puede quitar la vista de la marca en colores brillantes, invitando a ser. Todo vale cuando se trata de costos para lograr el poder que envidiarían casi todas las naciones del planeta. Hoy un logo es un tatuaje en la piel que elige un chico distraído. Las marcas te hablan, te comprenden, son como vos. Dependiendo de lo que elijas al comprar, eso va a definir quién sos, tu estilo, tu esencia. Las plazas tienen sponsor, las calles, los edificios, las sillas, los recitales de música, el arte, nada queda libre para la gente, todos podemos ser un cartel, todo es un cartel. Las remeras con logos gigantescos que se pagan a buen precio, el calco que se compra en Warnes ubicado con precisa estrategia en la luneta polarizada del auto, ya no hay lugar para el perfil bajo, el logo es el producto en sí y la campera que lo contiene es sólo un accesorio útil. Soy lo que consumo. No falta tanto para que Argentina, o cualquier país berreta por el estilo, termine convirtiéndose en país exclusivo de tal marca. Los famosos son la cara también de un producto, confiá seguro en ellos a la hora de elegir, algún día van a conseguir contratar a tu mamá para recomendarte con su sonrisa cariñosa la sopa Knoir que nunca quisiste tomar de chico, y te prometo que la vas a tomar toda pero... esta vez la pagás vos.

miércoles, octubre 12, 2005

ENSALADA RULETA RUSA



Toda la gente juega juegos, no es sólo patrimonio de los más chicos. Los hay de mesa, cartas, dados, pelotas, es decir, una gran variedad de métodos para liberar el espíritu lúdico con el que parece que nacemos. Bien, así es como podemos observar a unos niños dibujando inocencia en una rayuela con tiza sobre el gastado patio del colegio, a adolescentes explotando de acné una consola de video juegos que calienta más que una central atómica, o a unos veteranos rifando una vivienda en un casino sin sol. Todos jugamos. Pero hay un juego que no entiendo aunque lo intento, la ruleta rusa. Si, ese jueguito muy osado en el que se carga el tambor de un revolver con una única bala, se lo hace girar y especulamos qué pasará con la demoníaca posibilidad de uno en seis. Se que un jugador de ruleta rusa es un tipo que quiere demostrar, al ridículo costo de un agujero atravesando su cabeza, todo lo macho que puede ser, eso puedo llegar a asimilarlo aunque me parezca una soberana estupidez, no creo que muchas mujeres se impresionen por eso, “mi novio es muy macho, martilla un revolver contra su sien todas las noches.” Pero el problema es que no se quién gana, ¿los que se salvan del balazo o el que lo recibe? Si este último se considera el ganador, ya que si sigo la lógica de una ruleta se gana cuando la bola, o bala en este caso, cae en un solo lugar y no en todos los otros posibles, ¿de qué sirve haber ganado? Nunca conocí un juego en el que se pueda ganar una sola vez, como pasa con la primera impresión, no hay segunda oportunidad. Con la ruleta rusa no hay campeonato mundial posible, imagínense las eliminatorias. Lo que quedaría entonces sería juntar a todos aquellos perdedores que esquivaron balazos varios, pero… ¿un campeonato formado exclusivamente con perdedores qué clase de campeonato es? Estaríamos muy cerca de la teoría de Jerry Seinfeld acerca de los suicidas que fracasan en su intento de quitarse la vida, tipos tan desastrosos que ni siquiera sirven para matarse.

viernes, octubre 07, 2005

CORREGIR LA CORRECCIÓN


Detesto todo lo que abarque el concepto de “políticamente correcto” (hasta las palabras entre “comillas” juegan el juego.) Odio a la gente que responde a esta idea, eso es miedo de decir la verdad, es ser hipócrita, es aparentar ser la persona que los demás, vos suponés, quieren que seas. Existe ese pánico a incomodar, ofender, el temor de alterar la cordialidad, la falsedad del todo bien al costo de un banquete de mocos. No digas eso, pensalo, pero no lo digas, ¿si? Habría que aceptar las cosas como son, y lo que otro diga, aunque nos impacte en los genitales, dejarlo ser y, ¿cómo no?, retrucar sin reprimirse, no es cuestión de aceptar ser atropellado tampoco, una vez que la ley de la corrección política se quiebra, todo vale y en hora buena. Además, ¿alguien sabe de un político que sea correcto? Ni siquiera eso. Si tu tía aparece con el pelo color violeta, basta de decirle: te queda lindo. Cuando no te guste la comida, escupila en el plato. Esa debería ser la actitud, no dejar pasar lo que te retuerce el intestino delgado, vomitarlo, liberarlo, que la mugre se la lleve encima el que la genera y no esconderla bajo la alfombra de tu diplomacia. ¿O alguien todavía se cree que un candidato en campaña está muy preocupado por la desigualdad social? ¿No sería más coherente que nos confesara: los pobres me importan tres carajos pero puede que asfalte la avenida? Puede que a nadie le importe saber que es lo que yo pienso, y si es así, si no importa tampoco puede molestar, entonces lo digo. Y cuando te cruzás con gente que sí le interesa tu opinión, mejor que conozcan tu verdadera esencia antes que escuchar melodías simuladas de ayer y hoy. Al final, lo único que cuenta es que te aprecien por quién sos, con tus defectos y diarreas verbales, y dejar las máscaras de látex para el carnaval que, dicho sea de paso, es otro festejo inexplicable e idiota, porque nunca me contagió la alegría popular, eso de ser felices porque todos alrededor lo son sin otro motivo que ese, o sea que es una multitud de individuos infelices que, con bombitas de agua, murga, y espuma en los ojos, se convencen que la magia flota en el aire y los inunda por un rato. Claro, tampoco creo en el esoterismo, ni en la energía de la gente, ni en las técnicas curativas alternativas que afirman sin derecho a réplica: son milenarias (como si no hubiera en el mundo estupideces generadas en la ignorancia que llevan miles de años de práctica, por ejemplo: la discriminación), placebos para gente que necesita justificar los orificios en su vida y compra corchos invisibles con una tarjeta gold. Lo digo, y punto.

miércoles, septiembre 14, 2005

EL NUEVO JUEGO DE LA OPERACION


A menos de 24 horas de una operación de rodilla en la que me colocarán tornillo y arandela pienso, ¿qué clase de máquina soy? Esas piezas mencionadas son más dignas de un mecano que de un ser humano. Yo robot. La ciencia médica avanza e incorpora materiales modernos, necesarios ellos, claro está. Aunque cuando no se trata de una cirugía que ayude al normal desenvolvimiento, cuando el caso es mejorar lo que vino de fábrica y no repararlo, entonces la idea es jugar a Frankestein siglo XXI. Imposible es dejar de notar el boom de las operaciones estéticas en nuestros días, sinfín de reality shows, películas, series, programas pseudo de actualidad que en realidad son chivos y no expiatorios, así lo reflejan. Hay una negación de la naturaleza que nos tocó, y el planteo es: quiero ser más agraciado, quiero transformarme, quiero ser otro. Además, también está el desafío de vencer a la vejez. Juventud eterna, ser anciano es un bochorno, y es mejor inmolarse en el patetismo y convertirse en un escracho recauchutado que ceder a aquello de las nieves del tiempo platearon mi sien. Una nariz en forma de gancho, serrucho y a otra cosa. Dos pelotas de fútbol en el pecho, va, buen busto antes que buen gusto. Planchar arrugas, jeringas con toxinas, estiramos la masa, levantamos cachetes, un cortecito por aquí y una limadita por allá. Llevar la foto de un famoso y decir: dejame así, o casi. Si esos horribles gusanos se hacen capullo para metamorfosear en mariposas, ¿Por qué no nosotros que somos más inteligentes y tenemos más dinero? Tal vez algún día santifiquemos a Michael Jackson, pionero absoluto, mártir de la causa, emblema y símbolo de no ser el que se es y sí ser el que se puede ser. Genética al alcance de la mano de los simios, ciencia para los chanchos, animalitos simpáticos que aspiran a la belleza. En definitiva, el viejo cuento del Patito Feo redimido en cisne, si la chequera lo permite.

sábado, septiembre 10, 2005

QUIERO LO QUE ESTA DE MODA, ¡YA!


¿Por qué alguien puede ser tan ingenuo de decir que sólo sigue los caprichos de la moda? ¿Qué cosa es la moda como para ser caprichosa? ¿No será que los caprichosos son los individuos detrás de esa gran industria que es la moda? ¿No será que esos caprichos obedecen a un plan sistemático por el cual hay que cambiar cortes y colores año tras año para obligar a comprar lo nuevo y dejar de lado lo viejo? Digamos que los generadores de moda han ganado la batalla y sólo se sientan a pergeñar nuevas formas de explotar a sus esclavos voluntarios, como si el mundo fuera un gran campo de concentración siguiendo sus órdenes bajo pena de muerte, o lo que es lo mismo, no estar a la moda. Porque de eso se trata, de la inclusión, de no quedar afuera cueste lo que cueste. Si hace una década usar prendas de color marrón se consideraba un suicidio fashion, inventemos el color “chocolate” y asunto terminado. Un centímetro para abajo o al costado, la gran nueva ola. Un botón arriba, un cuello corto, combinemos colores que jamás se utilizaron juntos y voilá, la temporada primavera-verano solucionada. Si me quedo sin ideas vuelvo con algo que se usaba 20 años atrás (¡volvieron los 80s!) y nadie guarda en su ropero como la gran cosa. Los cambios deben ser drásticos aunque no lo suficientemente traumáticos como para no asustar pero si obligar. Todos copian, y la personalidad es una, la que se estila, el gusto es de los otros, por incómodo que resulte. El capricho es empecinarse en obtener algo aunque no tenga razón de ser, la moda calza dentro de esta definición, pero no como lo haría un niño de 3 años, sino como lo haría un imbécil bien crecido que no soporta no formar parte de una congregación de imbéciles que adopta un código distintivo para diferenciarse del resto de las congregaciones de imbéciles con menos recursos o con caprichos diferentes. Y recordar que aunque a la mona la vistan de seda, mona queda.

miércoles, septiembre 07, 2005

DEMOS GRACIAS


¿Cuál es el mejor sistema de gobierno? Varios han pasado y fracasado. La mayoría, como es de esperar, prefiere la democracia, o sea el gobierno del pueblo elegido, valga la redundancia, por la mayoría, siempre respetando las libertades individuales (cosa que no hace una nefasta dictadura) hasta el punto en que no sabemos bien de qué sirve ser libre para morirse de hambre (cosa que también hace una nefasta dictadura.) Aunque el pueblo no gobierna de manera directa sino que lo hace a través de sus representantes que son elegidos por medio del voto, el cuentito de siempre. Y aquí viene una cuestión, ¿a quiénes representan los representantes? Uno apenas si conoce a la pasada y sin detalle al primer apellido en una extensa lista, pero el resto son los desconocidos de siempre. Por ejemplo, el que ocupa el tercer lugar tiene el mismo voto si es electo diputado que el que encabeza la lista, por lo tanto, si ni el famoso cumple sus promesas, ¿qué va a cumplir aquel que no prometió nada? No sería muy pesimista de mi parte creer que la política, medio de la democracia, sólo sirve para dar poder al que se dedica con esmero y nada más a juntar una buena cantidad de sufragios. ¿Cuáles son los méritos previos de nuestros gobernantes para haber accedido a un cargo de semejante responsabilidad? Comencemos por el presidente, éste seguramente antes fue gobernador, y antes de eso diputado o senador, ¿y antes?, bueno, tal vez algún municipio o ministerio, ¿y más atrás?, con suerte un título de abogado, y mucha militancia política, mucha. Podemos decir que si realizó buenas gestiones en los cargos anteriores esto lo capacitó para seguir avanzando en el escalafón, sería lo lógico de suponer, pero en este tema la lógica carece de toda lógica. ¿Alguien puede afirmar que los últimos presidentes que tuvimos, y tenemos, fueron electos en su cargo gracias a sus virtudes en el desempeño de sus funciones exitosas y comprobables en otros cargos menores y que eso conformó un currículum indiscutible para acceder al sillón de Rivadavia? No parece ser así. Digamos que en orden de acumular honores que califiquen como lo hace cualquier vecino a la hora de buscar un trabajo, los políticos se valen sólo de influencias, subordinaciones, pactos, sociedades, traiciones y chantajes, acciones bastante más similares a un cónclave mafioso que a la excelencia de ser el mejor. En la mafia el más pesado, el que fue capaz de cualquier cosa con tal de ascender peldaños sin importar las consecuencias es finalmente el que llega a capo. En nuestro sistema de gobierno es lo mismo. Cualquier matón imbécil que reparta y proteja a los suyos y sume a la pasada un poco de propaganda es candidato a algo. Si su nombre figura en una lista alguien lo va a votar. Y, teniendo en cuenta que el voto es obligatorio y todos debemos ir a votar bajo pena de infringir la ley, las posibilidades aumentan considerablemente. Más aun si el candidato pertenece a alguno de los partidos más importantes, y ni pretendo explayarme sobre la implicancia del factor educación que causalmente es diezmado cada año que pasa por esta casta, un pueblo educado como corresponde jamás los elegiría, ellos lo saben muy bien. Ahora bien, si lo que digo es al menos en parte cierto, lo que tenemos no son dirigentes capaces de llevar el país hacia un destino de gloria sino que obtenemos en cambio luego de unas elecciones, tan transparentes como el Río de la Plata, una banda de chacales mafiosos con el legítimo poder en sus manos sucias para hacer, literalmente, lo que les venga en gana. Cuando votes, pensá en eso un segundo, aunque sea sólo un segundo.

martes, septiembre 06, 2005

GARKA: ESE AMIGO DEL ALMA



En Argentina, país de una fauna generosa, existe una peligrosa especie de depredadores que, como tiburones nadando en un inodoro, se hacen un festín de cuanto bobo caiga cerca de sus fauces. Ante la ausencia de un nombre científico y la ignorancia del latín como para bautizar a antojo, aquí los denominaremos: garkas. El garka no conoce de códigos aunque si de leyes (para trampearlas), y como los hamsters puede devorarse hasta a su propia familia llegado el caso. El garka es un hábil cazador que hace del camuflaje su arma letal. Puede aparecerse con cara de inocente, con sotana, con una banda presidencial, como salvador o sanador, con botines o dándote un abrazo. Lo más importante de saber es que el garka pone toda su capacidad para ser creíble, excelente actor del teatro sin butacas que es la vida, llega incluso a convencerse de lo que dice, cosa que le proporciona una reconfortante tranquilidad de conciencia a la hora de pegar la oreja en la almohada. Un maestro en el arte de la desaparición, puede un segundo estar firmando con vos un documento y al siguiente hacerse humo sin dejar rastro alguno. El garka no tiene bigotes finitos y se ríe con una carcajada maléfica, no, el garka te paga el trago escuchando tus penas en un bar mientras recuerda el sexo salvaje que tuvo con tu mujer unas pocas horas antes. El garka aparece como generoso, cómplice, aliado, te da la mano y de refilón te observa el bolsillo, y nunca le pidas nada, porque si te hace un favor el próximo paso es navegar en sus jugos gástricos. Los garkas son pacientes, saben cuándo ejecutar a su presa, la dejan aproximarse, la acarician, y para cuando la sacudieron, la presa todavía tiene dibujada una sonrisa en su cabeza colgante. Para un garka el alimento son los incautos, pero el manjar son los demás garkas. El combate entre garkas es un espectáculo inigualable en el reino animal, sutiles, disfrutan al máximo despojar a uno de su misma especie, se regodean. Un garka no necesariamente abusa de su condición por necesidad, el garka lo hace porque es su esencia, un auténtico garka es aquel capaz de dejar en la calle a una pareja de ancianos y con ese dinero pagar el mantenimiento de su extenso jardín en un prestigioso country con nombre de estancia de campo. Cualquier inútil con pretensiones puede ser candidato para convertirse en garka, pero no es suficiente, para ser garka hay que dejar los escrúpulos, la moral, la ética, el amor, y todas esas pavadas de lado, para ser garka hay que nacer garka, el garka no se hace, se perfecciona, pero es genético, aun cuando haya vivido muchos años sin cometer una fechoría, en sus venas latía la sangre diferente. El perfecto garka es aquel que desde las penumbras manipula a otros garkas para que actúen en su nombre sin que nadie conozca nunca su identidad, ese garka puede ser tu hermano o tu amigo del alma, o peor, podés ser vos mismo.

viernes, agosto 26, 2005

ARGENTINO: ¿SER O NO SER? ESA NO ES LA CUESTIÓN


Los argentinos no somos fáciles, vaya novedad. Una de las dificultades que traemos de fábrica es nuestro doble discurso, o sea que decimos una cosa pero hacemos otra, algo que nos convierte en personas no demasiado confiables… y si confían, perdieron (¡hay tantos con el ano derrotado alrededor del mundo, e incluso dentro de Argentina, que pueden dar fe!)

1) Es bien de argentino sólo comer asado pero… también es bien de argentino matarse con el sushi para hacerse el chetón.
2) Es bien de argentino saber absolutamente todo lo que tenga que ver con el fútbol pero… también es bien de argentino transformarse automáticamente en experto en cualquier otro deporte en el que de momento brille un compatriota.
3) Es bien de argentino tirar papeles en la calle y manejar como un enajenado pero… también es bien de argentino viajar al exterior y regresar comentando que allá la gente es educada, no como los negros de acá.
4) Es bien de argentino coimear o ser coimeado pero… también es bien de argentino indignarse cuando las coimas se dan entre los políticos.
5) Es bien de argentino decir en una reunión que la televisión es una basura pero… también es bien de argentino no despegarse de la pantalla ni para ir al baño.
6) Es bien de argentino lamentarse de las dificultades por las que pasa la gente con impedimentos físicos pero… también es bien de argentino estacionar el auto en la bajada para discapacitados.
7) Es bien de argentino rascarse las bolas en el trabajo pero… también es bien de argentino quejarse si el que se rasca es el que nos tiene que atender.
8) Es bien de argentino sentir el orgullo de ser los mejores pero… también es bien de argentino no dejar cagada por hacer para desprestigiar aun más el desprestigio que tenemos.
9) Es bien de argentino denunciar que la plata que le damos al Estado se la roba el Gobierno pero… también es bien de argentino evadir todo lo posible para que nos queden unos pesitos más en el bolsillo.
10) Es bien de argentino querer emigrar a la primera de cambio con la excusa que “este país no te da oportunidades” pero… también es bien de argentino terminar trabajando en el primer mundo de malabarista en un semáforo o leyendo la fortuna con las cartas de tarot.

Admito, antes que me injurien, que el concepto está inspirado (manera elegante de decir choreo) en la revista MAD.

martes, agosto 23, 2005

DANIEL GORILA PIDE LA PALABRA

- El que le pone pasas de uva a las empanadas de carne es un TERRORISTA. Lo mismo se aplica para el que abusa de la pizza y le agrega ananá, o cualquier otra fruta.
- Cualquier perro cuyo tamaño sea inferior a un gato no merece ser llamado perro. Y si es inferior a un cobayo o incluso hámster, entonces no merece vivir.
- Las mujeres que cuando saludan ponen la mejilla y sólo tiran un beso al aire son también conocidas como pobres divas de barrio.
- Los que se mondan y se tapan con la mano libre bajo excusa de ahorrarnos tan penosa vista suponen además que si se tiran un pedo, y no se escucha el ruido, no pasa nada.
- La cantidad de nuevos pelados que creen que raparse con la maquinita es bueno significa un peligro potencial. Y si se visten de negro, una catástrofe.
- La relación entre las elecciones inminentes y la pavimentación compulsiva es explicada en la teoría reaccionaria de la cerveza y el eructo.
- Advertencia a los publicistas: si siguen poniendo minas en bolas en los carteles al costado de las autopistas nos vamos a pegar flor de palo y se van a comer el juicio de sus vidas.
- A los que se sorprenden porque Sofovich, Susana o Tinelli mantienen el éxito durante décadas con productos peores que berretas habría que decirles que lamentablemente las generaciones de espectadores boludos se reproducen.
- No entiendo la lógica de los feriados que se corren y los que no, un 17 de agosto pasa a lunes pero un 9 de julio que cae un domingo ahí se queda. Si se tomó la decisión de armar fines de semana largos por el turismo, ¿es necesario separarlos en feriados de primera y segunda categoría?
- ¿Por qué las mujeres que se operan la cara terminan todas por parecer hermanas, e hijas del Pato Donald?
- ¿Para cuándo el Día del Hijo? Porque los que pasamos la edad de niños y no somos padres queremos nuestro día para que nos regalen un par de medias o un llavero de plástico.
- Si ella usa un corpiño push-up, wonder bra, relleno de hombreras o como se llamen, ¿a qué defensoría debe acudir uno para radicar la denuncia a semejante estafa?
Daniel Gorila es, además de vendedor de banderas en la cancha de Lanús y ocasional colaborador en la revista Utilísima, autor de un libro del que no se sabe ni el título ni de qué se trata pero se sabe muy bien que no es best seller.


sábado, agosto 20, 2005

FALSOS PROFETAS


La famosa Ley de Murphy dice que: "Si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal". Pero pensemos que, ateniéndonos al principio de esta ley, también la Ley de Murphy podría salir mal, por lo tanto no todo lo que pueda salir mal va a salir mal, y si esto es así quiere decir que la ley es falsa. No se quién es Murphy, autor de una ley de flojo sustento, y no tengo nada personal contra él, pero es invocado como a un sabio referente cuando algo no sale bien. Aunque nadie lo recuerda cuando hay una gran cantidad de factores que podrían claramente causar un fin que no es el esperado y sin embargo se consigue el objetivo. Ejemplos, si, ejemplos, porque de otra manera a veces no se entiende: si fuéramos con el auto de nuestra casa a un cine y, en el medio del camino, pinchamos una cubierta porque un inútil arrojó una botella que explotó en la calle y nos hace perder la función, bufaremos un "Murphy" entre otras malas palabras. En cambio, si en la misma situación, y teniendo en cuenta que el auto tiene cubiertas lisas, la batería apenas cargada, poco combustible, los cables pelados, el radiador seco, y las bujías empastadas, o sea un sinfín de probabilidades de arruinar la velada y así y todo llegamos a tiempo para comprar pochoclo y disfrutar Rocky XVI en la fila del medio sin un basquetbolista sentado adelante, Murphy no figurará en nuestras mentes por más que su ley tendría que haberse cumplido por exceso. Por eso pido que antes de citar genialidades las razonemos un poco, tal vez no lo sean tanto.
Nota: por supuesto que esta ley no es seria como tampoco lo es esta nota, y sí se quién es Murphy, pero si quieren saber más vayan acá.

jueves, agosto 11, 2005

GURU_2005 SAYS: REBOLUSION


La tecnología al alcance de todos logró lo que no pudo nadie, hacernos escribir y leer de nuevo. Tiempo atrás, en épocas en las que las comunicaciones se basaban exclusivamente en la telefonía, nos asombrábamos porque uno podía estar hablando con Japón como si se tratara del vecino de enfrente, suponiendo que el que estaba en Japón hablara castellano, de otra manera no sirve el ejemplo. La carta escrita de puño y letra pasó prontamente al olvido, sólo algunos románticos se emperraban en plasmar en papel sus ideas y esperar unos meses en que la otra persona pudiera leerlas. Pero los genios de la informática, esos que nada más escriben números, no descansaban, llegaban incluso a llevar sus colchones a la oficina, unos fanáticos fundamentalistas. Tanto esfuerzo mental trajo consigo algunos cambios considerables. Hoy usamos a diario los e-mails, el chat, hasta los mensajes de texto en los celulares. Así comprobamos la pobre redacción de nuestros interlocutores, los espantos de ortografía, tantos años alejados de las letras tenían que causar consecuencias, no olvidemos que además nos dieron la televisión por cable, el video, DVD, Playstation, y un longitudinario etcétera. Pero gracias al marketing eso es bueno, nos ahorra tiempo dicen, y que los acentos los ponga el corrector automático del Word. También aseguran que uno puede entender una palabra mal escrita (a la que le faltan letras o tiene sílabas invertidas) si “la base está”, la mente es tan veloz que reconstruye enseguida la palabra dañada. Con tal de vender aparatitos podemos afirmar la mayor burrada sin que se nos note la sonrisa de embaucador. Lograron lo que se creía ya imposible, que escribamos y leamos, pero el cómo nos lo deben. Un caso típico en el que los medios justifican el fin, aunque ignoremos cuál sea éste. Habrá que ver si llega el día en que los tecnócratas nos implantan a precio promocional que termine en .99 un bonito chip de colores a la moda que nos brinde lo que nos falta, ideas.

miércoles, agosto 10, 2005

VAMOS A MIL


Manejar en Argentina es una experiencia terrible. Entre las cosas por las que somos tristes famosos es por la exagerada tasa de accidentes automovilísticos, demasiados y mortales. ¿Cuál es la causa? Si, podemos decir que la imprudencia es la número uno, pero… ¿por qué tanta si están a la vista las consecuencias? Todos estuvimos en un choque alguna vez, y todos conocemos a alguien que sufrió uno grave (si no nosotros mismos.) Voy a dejar de lado al torpe, al miedoso, al inepto que va a dos por hora por el carril rápido y estorba hasta la exasperación, al que tiene los espejos de adorno y dobla cuando se le ocurre o se acuerda, al que no es capaz de mantener un carril o la velocidad, al que cuando pone el guiño cree que los autos de manera automática desaparecen de su lado, al que pone piloto automático para su cerebro. A esa calaña la dejo de lado (por el momento al menos), tienen su responsabilidad pero hay un grupo mucho peor, más peligroso, letal. Los que comenten las grandes cagadas del asfalto, las que no tienen reparo, son los que creen manejar mejor que el mejor piloto de fórmula uno, los ases del volante, los que de tan habilidosas muñecas consideran que las normas de tráfico no se aplican para ellos. Los dioses del rebaje no se atañen a pavaditas tales como un estúpido límite de velocidad, un semáforo lento, una bajada de discapacitados en un lugar estratégico, una senda peatonal (con peatones y todo) que obstaculiza la pole position de prepo, carteles enchapados que ilustran a los giles. No, no se nos ocurra cruzarnos en su intrépido camino a ningún lado, no, no cometamos ese pecado (mortal), inexorablemente obtendremos un auto a cien mil pegado al paragolpes trasero con la suma previa de las intermitenntes luces altas encegueciéndonos desde el espejo retrovisor. Ellos tienen que pasar, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, imaginan una banderita a cuadros coronándolos al final de quién sabe qué recorrido. Aunque el destino sea una panadería con sus medialunas para el desayuno dominical, a los pedos igual. Y ni hablar si además cuentan con un auto veloz último modelo, camioneta todo terreno brillante sin barro, o tienen el cochecito preparado para la picada (con salames), ¡para qué!, ahí la justificación es completa, carta libre, 007 licencia para matar, no es su culpa, la poderosa máquina toma el control y se los pide, exige. La casta de “los pedal a fondo” no perdona, los reyes del finito son los tarados que vemos a la madrugada con sus vehículos abrazados a un poste de luz, o los que se llevan puestas a la mamá con su hijita, ellos son los que en su frustrada vida de turismo carretera insisten con hacernos pagar su falta de podios y champagne gigante arrojado al público clamoroso, su falta de sensatez, su irresponsabilidad, unos pobres tipos.