lunes, enero 09, 2006

VACACIONES EN LA FELIZ

Miro el reloj y dice: 15:47 horas, es pleno enero, verano, la temperatura pasa los 35 grados. Por la ventana que me regala la foto mayor en la tapa del diario masivo puedo observar agua de mar que intenta alcanzar una playa donde los granos de arena fueron sustituidos por gente, es Mar del Plata, la ciudad feliz. El sol calienta insensible, rayos UV asesinos disparando a mansalva. Los blancos pronto serán rojos, los rojos serán negros, y los negros siempre serán negros dice un cincuentón horrorizado por la intromisión de cierta clase social en su distinguido balneario, nada es lo que era. Veo cuerpo contra cuerpo transpirando al unísono, no importa ya ser perfecto porque es imposible separar una piel de otra. Vacaciones de las vacaciones, ¿o es probable descansar un año laboral en un metro cuadrado? Sopla el viento del sur, y cuando se esperaría brisa marina llegan aromas a protectores solares, aceites diversos, puro olor a chivo. Tres jovencitas boca abajo esperan quemar sus traseros bien expuestos, muy cerca un padre de familia disimula una erección ojeando una revista de nada con portada sensual sobre su falda. Culos impresos, culos en vivo, culos caminando, culos flotando, eso es la imagen de playa hoy, un buen culo bronceado. El heladero hace equilibrio en puntas de pie, pisa desconfiado toallones y mantas multicolores mientras para un segundo para secarse la frente empapada aprovechando que un ingenuo abandonó su posición para intentar que una ola lo lleve lejos en su frescura. Infantes llorando a grito pelado, sonido, una conversación chillona de gerontes con sordera en ronda, más sonido, y en un segundo todos milagrosamente se callan para que llegue un rugido del mar ubicándolos geográficamente, sólo un instante de paz. Hay una rubia artificial exedida en carnes y edad que escondida bajo gigantescos anteojos espejo de marco dorado vigila a su alrededor el comportamiento humano, extraña su perro rata, envidia silueta a la hija de la pareja que habita la carpa de al lado, odia a su infame marido que dormita reposera adentro, sueña despierta nostalgia de los días en que la silbaban al pasar. La pelota golpéa una paleta y pasa entre tejos de madera, una pelota de fútbol, otra de voley, un grupito de empresarios que lavan sus pies con espuma y solucionan el país, un chico con pala en mano que construye el enésimo castillo efímero, para dar contra otra paleta que la envía con soltura al punto de origen. En un parador suena música de otras playas foráneas, todos quieren norte en el sur, caribe trucho, se mueve la juventud mirando ahora para tocar a la noche. La foto del diario que observo me devuelve puntitos de colores, seres humanos vacacionando, yo me encuentro sentado en un escritorio con aire acondicionado, trabajando. No soy feliz acá, pero tampoco quiero estar ahí, ni loco.

1 comentario:

Anónimo dijo...

noto un dejo de intolerancia. pero es bueno
calificacion 3 dingos