


Veamos qué trae un año nuevo, ¿esperanza? Es lo último que se pierde, dicen, pero… ¿hay motivos confiables como para pensar que va a ser mejor que este que termina? Supongamos que sea una forma de seguir adelante, un ideal para no abandonar la lucha diaria, que al brindar a las 12.00.01 del año siguiente nos creamos convencidos que al compás del ruido de vidrios chocando éste va a ser un gran año, ojalá. Pero esa lógica nos induce a descartar los días que quedan hasta el primero de enero, ya no sirven más, el año próximo es el que vale, y como vale tanto hay que festejar, que se va de una vez por todas. Habrá también algunos que festejan por un gran año pasado, los felicito de corazón. De cualquier modo el traspaso de mando calendario amerita un festejo, sea agradeciendo al saliente o dándole la bienvenida al entrante, también ambos, por qué no, lo que no se puede obviar de ninguna manera es el tono festivo. ¿Cómo es que festejamos un cambio de almanaque? Hay que juntarse con familia, amigos, prender cohetes, tomar sidra y champagne a raudales, finalmente comenzar la cuenta regresiva hasta las 12 (¿cuál es el reloj oficial?, siempre hay disputas por esto.) Pero si uno no tiene ganas de ver a familiares que hábilmente esquiva durante el año, ¿por qué justo el 31 de diciembre? Compromiso, damas y caballeros, compromiso, hay que verlos porque es lo que hay que hacer y no se discuten intenciones, y tal vez de yapa podés brindar además con algún perfecto extraño que se haya inmiscuido, ¡genial! Muchos petardos, cañitas voladoras, ¡qué espectáculo!, ¿pero es necesario que haya un chico de 5 años en el medio o que se prendan a escasos metros de una estación de gas? Respuesta: alcohol indiscriminado y una buena dosis de pelotudez infaltable. Siempre hay un tío piola a mano, que después de unas cuantas copas se atreve a tapar frustraciones con pólvora, para gran alegría del pibe que pierde un ojito en su afán de ver de cerca, el fuego podrá ser todo lo artificial que quieras pero quema igual, ¿sabías? Diferentes horarios para elegir morir manejando, 21 horas del 31 (los domingueros cargados de momias conjugado con los desesperados de siempre ansiando llegar a tiempo), las 2 de la mañana del 1ro (cuando la sangre de intrépidos conductores lleva casi 100 octanos con destino incierto.) Cuando te estés sacando ese pedazo de turrón que te quedó capturado entre molares y erutando resaca frente al espejo del baño, tratá de recordar todo lo bueno que te va a deparar el año que acabás de arrancar, pésimo estado para la ilusión. Suerte a todos, sobrevivan “las fiestas” como puedan, y esperemos que el año que entra sea muy bueno, Jo Jo Jo Jo Jo Jo Jo (¿ese era Papá Noel? ¿Papá de quién si no tiene hijos, al menos reconocidos?)
1 comentario:
gracioso en algunas partes, como a mi me gusta. previsible en otras
calificacion 3 dingos
Publicar un comentario