miércoles, septiembre 14, 2005

EL NUEVO JUEGO DE LA OPERACION


A menos de 24 horas de una operación de rodilla en la que me colocarán tornillo y arandela pienso, ¿qué clase de máquina soy? Esas piezas mencionadas son más dignas de un mecano que de un ser humano. Yo robot. La ciencia médica avanza e incorpora materiales modernos, necesarios ellos, claro está. Aunque cuando no se trata de una cirugía que ayude al normal desenvolvimiento, cuando el caso es mejorar lo que vino de fábrica y no repararlo, entonces la idea es jugar a Frankestein siglo XXI. Imposible es dejar de notar el boom de las operaciones estéticas en nuestros días, sinfín de reality shows, películas, series, programas pseudo de actualidad que en realidad son chivos y no expiatorios, así lo reflejan. Hay una negación de la naturaleza que nos tocó, y el planteo es: quiero ser más agraciado, quiero transformarme, quiero ser otro. Además, también está el desafío de vencer a la vejez. Juventud eterna, ser anciano es un bochorno, y es mejor inmolarse en el patetismo y convertirse en un escracho recauchutado que ceder a aquello de las nieves del tiempo platearon mi sien. Una nariz en forma de gancho, serrucho y a otra cosa. Dos pelotas de fútbol en el pecho, va, buen busto antes que buen gusto. Planchar arrugas, jeringas con toxinas, estiramos la masa, levantamos cachetes, un cortecito por aquí y una limadita por allá. Llevar la foto de un famoso y decir: dejame así, o casi. Si esos horribles gusanos se hacen capullo para metamorfosear en mariposas, ¿Por qué no nosotros que somos más inteligentes y tenemos más dinero? Tal vez algún día santifiquemos a Michael Jackson, pionero absoluto, mártir de la causa, emblema y símbolo de no ser el que se es y sí ser el que se puede ser. Genética al alcance de la mano de los simios, ciencia para los chanchos, animalitos simpáticos que aspiran a la belleza. En definitiva, el viejo cuento del Patito Feo redimido en cisne, si la chequera lo permite.

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